El español hispanounidense: parte 3
En esta tercera parte, más ejemplos de hispanounidismos muy comunes en la traducción publicitaria.

Por Emilio Bernal Labrada, Academia Norteamericana de la Lengua Española
(Tercera parte. Lee la primera parte y la segunda parte en www.laesquinatx.com)
Antes de proseguir con la traducción publicitaria, cabe hacer una aclaración respecto al término “hispanounidense”, que hemos usado incluso en el título [de estas tres notas].
Se trata de un neologismo sumamente útil, ya incorporado al vocabulario académico y general. Es una voz “univerbal” (una sola palabra) que suplanta la incómoda y kilométrica frase “hispano de Estados Unidos”, por no hablar de otras en que se emplea para calificar objetos o cualidades del hispano o de su cultura en este país.
Como una de las grandes ventajas de toda voz univerbal es posibilitar los derivados, sería acaso conveniente acuñar el término “hispanounidismo”, ya que “estadounidismo” pudiera interpretarse como una voz del inglés norteamericano, a diferencia de un britanicismo.
Dicho esto, volvemos al tema de la traducción publicitaria, cuyas cabriolas anglómanas son tan disparatadas como divertidas —si bien no intencionalmente—. Vienen al caso algunos ejemplos más, únicamente para dar idea de las maromas con que mezclan los idiomas y le hacen daño al nuestro.
Nos topamos con un anuncio de ómnibus que ofrece, increíblemente, el siguiente lema: “Para menos. Viaja más”. Ello da mucho que pensar: si su servicio es “para menos”, ¡entonces decididamente sería mejor optar por no utilizarlo! Sin duda la agencia publicitaria pasó por alto esa interpretación, ya que de lo contrario hubiera puesto “párate menos” o “detente menos”.
Una gran cadena de tiendas de ferretería y bricolaje (útil neologismo que equivale a “do it yourself”) ha acuñado el lema siguiente: “Lo puedes hacer… y te podemos ayudar” (traducción obsesivamente literal de “You can do it… and we can help”). La primera parte de ese concepto se expresa en español de manera muy diferente: “Sí puedes”, y la segunda requiere, igualmente, otras versiones, como estas: “con la ayuda nuestra”, o bien “si cuentas con nosotros”, “contando con nosotros”, etc. Lo que le falta, sobre todo, es la exclamación afirmativa sí, cuya fuerza expresiva en nuestro idioma es impactante.
Es famoso —o infame— el muy cacareado caso de que la marca Chevrolet se equivocó al bautizar a un modelo con el nombre “Nova”, afirmándose que se vendió muy poco en Hispanoamérica debido a que popularmente se le hizo burla diciendo que el vehículo “NO VA”. Muy dudoso resulta ello, puesto que en nuestro idioma existe la voz “nova”, usada en astronomía desde épocas inmemoriales para designar una estrella que temporalmente adquiere un brillo extraordinario.
En un anuncio de aerolínea una joven pareja nos dice, muy campante, “no podemos esperar” (transliteración de “we can’t wait”) para aprovechar una promoción de ciertas excursiones. Hombre, si “no pueden esperar” a embarcarse, pues no podrán ir. Lo que quisieron decir es “¡qué entusiasmo!”, “¡qué ganas!”.
Dicho todo esto, cabe advertir también que el giro publicitario ha dado grandes pasos de avance por dirigirse al ciudadano, al consumidor y al mercado hispanounidenses. Ha llegado así a nuevos niveles de calidad, ingenio, inventiva, e incluso a la incorporación de la música nuestra en ciertos anuncios. Lo cual nos plantea la interrogante de por qué las campañas encaminadas al sector hispanounidense no se encargan directamente a una agencia hispana, en lugar de ser tan solo errabundas adaptaciones de la publicidad concebida en inglés.
Así, importa mantenernos en estado de alerta para no dejarnos influir por la traducción literal y la moda lingüística del momento. Si tal cosa fuera virtud, pues felicito con todo entusiasmo a tales virtuosos. Pero repito, el hecho de que muchos lo digan espánglicamente no quita el derecho a decirlo bien, o mejor, a la eubolia. Si no, todos acabaríamos por reverenciar al más común denominador. Con eso, el idioma no iría rumbo a las alturas, sino a las hoyas.
Mantendremos a nuestros lectores al tanto de las idas y venidas de la lengua de Cervantes en este proceloso mar publicitario y noticioso, pues importa que sepamos sostener a flote el genio del idioma y evitar que zozobre en una marea de disparates.
Así nos lo exige el respeto a nuestra cultura y a nuestras tradiciones.
Emilio Bernal Labrada, de la Academia Norteamericana, es autor de: EL BUEN USO IMPIDE EL ABUSO / GOOD USAGE PREVENTS ABUSAGE, ASESINATOS IMPUNES Y CRÍMENES DE CASTRO EN LA VIDA PÚBLICA DE EE.UU., LA PRENSA LIEBRE O LOS CRÍMENES DEL IDIOMA, y otras obras. Pedidos a emiliolabrada@msn.com o a amazon.com. “La fuerza sin razón es la sinrazón.”


