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Cómo protegerte de las estafas: 12 medidas para reducir el riesgo de fraude

Los estafadores usan inteligencia artificial, mensajes falsos y tácticas de presión para robar dinero o información personal. Estas recomendaciones te ayudarán a detectar señales de alerta antes de caer en una trampa.

Ilustración de un ladrón
Los estafadores usan llamadas, mensajes, correos electrónicos y sitios web falsos para robar dinero o información personal. Verificar antes de responder puede evitar una pérdida difícil de recuperar. (Foto vía Canva)

Por Herb Weisbaum, The Consumerman

El mundo está lleno de estafadores que buscan robar tu dinero sin descanso. Ahora, además, usan inteligencia artificial para crear sitios web, correos electrónicos, mensajes de texto, audios y videos falsos con una apariencia cada vez más convincente.

Las pérdidas por fraude reportadas a la Comisión Federal de Comercio (FTC, en inglés) alcanzaron una cifra récord de $15,900 millones en 2025, un aumento del 27 % frente al año anterior. El informe Consumer Sentinel Network Data Book 2025 de la FTC señala que buena parte del incremento se debe a estafas de inversión, fraudes románticos, estafas con criptomonedas y engaños de impostores.

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Con décadas de cobertura sobre temas de consumo y en conversaciones con miles de víctimas de estafas, estas son 12 estrategias para reducir el riesgo de caer en un fraude.

SÉ ESCÉPTICO

Cuestiona todo: llamadas de telemercadeo, ofertas por correo, promociones por email, sitios web desconocidos, publicaciones en redes sociales y anuncios de cualquier tipo. Los estafadores pueden hacer que sus engaños parezcan legítimos con promesas falsas, testimonios inventados y sellos de aprobación falsificados.

En la mayoría de los fraudes, las señales de alerta están ahí, pero hay que saber verlas. No permitas que la ambición pese más que el sentido común: podrías terminar con tu dinero o tu información personal en manos de un estafador. Tómate tu tiempo, piensa bien y verifica antes de responder.

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Confía en tu intuición. Según una encuesta de Better Business Bureau, la mayoría de las personas que fueron contactadas por un estafador, pero no cayeron en la trampa, dijeron que algo no les pareció bien y por eso cortaron la comunicación.

Imagen de una tarjeta de crédito con candado
Pagar con tarjeta de crédito puede ofrecer más protección que otros métodos de pago cuando compras por internet, teléfono o correo. (Foto vía Canva)

NO HAGAS CLIC EN ENLACES DE CORREOS O MENSAJES DE TEXTO

Los delincuentes suelen buscar la parte más vulnerable del sistema de seguridad: muchas veces, esa parte es el usuario. Intentan robar tus claves de acceso con correos electrónicos, mensajes de texto, mensajes instantáneos o ventanas emergentes que parecen provenir de tu banco, compañía de tarjeta de crédito, servicio de entrega de paquetes u otra empresa confiable.

Si haces clic, puedes terminar en un sitio falso que parece legítimo y donde te pedirán iniciar sesión o ingresar datos de pago. Si lo haces, les abres la puerta a los ladrones.

Accede siempre a tus cuentas en línea, sobre todo a las financieras, desde la dirección web legítima escrita en la barra del navegador, un marcador guardado o la aplicación oficial de la empresa o institución financiera.

ABRE Y LEE TU CORREO POSTAL

Las instituciones financieras y las agencias del Gobierno envían avisos importantes por correo postal. Si alguien intenta vaciar tu cuenta de jubilación, es probable que recibas una carta al respecto, además de alertas por correo electrónico o mensaje de texto si estás inscrito en esos servicios.

Si tu información personal quedó expuesta en una filtración de datos, también te lo notificarán por carta. Abre y lee tu correo, incluso si crees que puede ser publicidad o correspondencia sin importancia.

USA TARJETA DE CRÉDITO PARA COMPRAS EN LÍNEA O POR CORREO

Una tarjeta de crédito ofrece más protección contra fraudes que una tarjeta de débito. Bajo la Ley Federal de Facturación Justa de Crédito, si pagas con tarjeta de crédito y surge un problema después de la compra —no recibes la mercancía, te cobran algo que no pediste, el producto sale defectuoso o no quedas conforme con el servicio— puedes disputar el cargo con la compañía de la tarjeta. Durante la investigación, la compañía debe retirar ese cargo de tu cuenta. Incluso puedes disputar cargos después de haber pagado la factura.

Con las tarjetas de débito no funciona igual: el dinero ya salió de tu cuenta y resolver la disputa puede tardar semanas.

Algunas personas dicen que les da miedo usar tarjetas de crédito para compras por teléfono o internet. Pero para eso están diseñadas: si hay un problema, la compañía de la tarjeta debe atenderlo. Eso no significa que puedas comprar sin cuidado en cualquier sitio web que encuentres, pero la tarjeta de crédito suele ser la forma más segura de pagar.

Imagen de un candado sobre un teclado
Proteger tus claves, cuentas y datos personales es una de las medidas más importantes para reducir el riesgo de fraude y robo de identidad. (Foto vía Canva)

NO PAGUES CON CRIPTOMONEDAS, APLICACIONES DE PAGO, TARJETAS DE REGALO O TRANSFERENCIAS BANCARIAS

Estos métodos de pago son inmediatos y difíciles de revertir, por eso los prefieren los estafadores. Las agencias del Gobierno y los negocios legítimos aceptan tarjetas de crédito y débito; no exigen pagos con tarjetas de regalo, aplicaciones de pago, criptomonedas o transferencias bancarias.

Una estafa común de “trabajo desde casa” consiste en enviar a un supuesto nuevo empleado un cheque o giro postal por una cantidad mayor a la necesaria, con instrucciones para depositarlo y devolver el dinero sobrante por transferencia. El depósito puede aparecer en tu cuenta, pero semanas después, cuando el banco descubre que el cheque o giro era falso, tendrás que devolver el dinero que retiraste y enviaste a los estafadores.

Recuerda: al final, tú eres responsable de cualquier cheque o giro postal que deposites.

LAS AGENCIAS DEL GOBIERNO NUNCA EXIGEN PAGOS POR TELÉFONO, TEXTO O EMAIL

Si hay un problema con tu cuenta, Medicare, el IRS, el Seguro Social u otra agencia del Gobierno te enviarán una carta por correo. Nunca exigirán un pago inmediato por teléfono, mensaje de texto o correo electrónico.

Solo los estafadores amenazan con consecuencias si no pagas de inmediato mediante métodos irreversibles, como tarjetas de regalo, transferencias bancarias, aplicaciones de pago o criptomonedas. Las agencias del Gobierno no aceptan esas formas de pago.

PROTEGE TU INFORMACIÓN PRIVADA

Si un estafador consigue tu número de cuenta bancaria y tus claves de acceso, puede vaciar tus ahorros. Los ladrones telefónicos suelen hacerse pasar por empleados bancarios y dicen que necesitan información personal, como tu número de Seguro Social o tu PIN, para resolver un problema con tu cuenta. También pueden pedirte el código que recibes de tu banco por mensaje de texto o email. No se lo des.

Tu número de Seguro Social puede ser muy peligroso en manos equivocadas. Un ladrón puede usarlo para robar tu dinero y tu identidad. Ese número también se usa para acceder a muchos expedientes médicos, así que protégelo y compártelo solo con personas o entidades que conoces, en las que confías y que de verdad lo necesitan.

NO CONFÍES EN EL IDENTIFICADOR DE LLAMADAS

El identificador de llamadas ya no es confiable. Se puede manipular con facilidad para mostrar cualquier nombre o número que el estafador quiera, y se ha convertido en una herramienta de engaño. Al falsificar un número, el delincuente puede hacerte creer que llama de tu banco, de la compañía de tu tarjeta de crédito, del departamento de policía local o de una agencia del gobierno. Es una forma astuta de ganarse tu confianza y bajar tus defensas.

Si no reconoces el número, deja que la llamada pase al buzón de voz. Muchas veces, los estafadores cuelgan. Al escuchar el mensaje con calma, es más fácil decidir si la llamada es legítima y si vale la pena devolverla.

Si contestas y la llamada te parece sospechosa, cuelga. Mientras más tiempo logre mantenerte en la línea, más posibilidades tendrá el estafador de convencerte de hacer lo que quiere.

NO TE DEJES ENGAÑAR POR “PRUEBAS GRATIS” O GARANTÍAS DE DEVOLUCIÓN DE DINERO

Las ofertas sin riesgo buscan generar confianza para que compres sin revisar bien el producto o servicio. En la mayoría de las “pruebas gratis”, tienes que dar un número de tarjeta de crédito o débito para cubrir el envío, que muchas veces termina costando más que el producto.

Los estafadores pueden usar esa información de pago para inscribirte, sin tu permiso, en una suscripción continua que luego puede ser difícil de cancelar.

Una garantía de devolución de dinero vale tanto como la empresa que la ofrece. A veces, las reglas son tan restrictivas que obtener un reembolso resulta casi imposible. Hemos visto casos en los que solo abrir la caja anula la oferta. Y si te permiten devolver el producto, tal vez tengas que pagar los costos de envío.

NO PAGUES PARA PARTICIPAR EN UN CONCURSO O RECLAMAR UN PREMIO

Es ilegal exigir un pago o una compra para participar en un sorteo. Por eso, los concursos legítimos incluyen una opción de “no es necesario comprar”.

Tampoco pagues para reclamar un premio que supuestamente ganaste, sobre todo si no participaste en ningún concurso. Nunca entregues tu número de tarjeta de crédito, tarjeta de débito o cuenta bancaria para pagar cargos de procesamiento, envío, manejo o impuestos.



PIDE TODO POR ESCRITO

Las promesas verbales no bastan. Si un vendedor te asegura que un gimnasio agregará una piscina el próximo año, pide que eso quede incluido en el contrato antes de firmar. Si un concesionario promete cambios de aceite de por vida, pide que lo ponga por escrito y lo firme.

De hecho, la mayoría de los contratos indican que las promesas verbales no son vinculantes. Lee, entiende y acepta los términos antes de firmar.

TÓMATE TU TIEMPO

No permitas que nadie te presione para comprar algo. Es tu dinero. Quien ofrece una verdadera oportunidad no necesita recurrir a tácticas de venta agresivas. Si te dicen que la oferta se pierde si sales por la puerta o cuelgas el teléfono, haz eso: sal o cuelga.

No digas “sí” a vendedores telefónicos desconocidos, incluso si aseguran llamar en nombre de una organización benéfica o sin fines de lucro. Puedes pedirles que te envíen más información.

Tampoco respondas a llamadas, mensajes de texto, cartas o correos electrónicos que exigen una respuesta inmediata. Esa es una señal clara de alerta.

Cualquier persona puede caer en una estafa. Los estafadores saben cómo aprovechar tus emociones, desestabilizarte y asustarte para que actúes rápido, sin pensar.

No dejes que se aprovechen de ti. Antes de hacer cualquier cosa, baja la velocidad, evita entrar en pánico y verifica. Habla con un amigo o familiar, pide orientación a la línea de ayuda de AARP Fraud Watch Network al 877-908-3360 —no necesitas ser miembro de AARP para usar este servicio— o comunícate con tu oficina local de Better Business Bureau.

Esta historia fue publicada originalmente en inglés por Consumers’ Checkbook.


Herb Weisbaum, editor colaborador conocido como “The ConsumerMan”, es un periodista de radio y televisión ganador de premios Emmy y uno de los principales expertos en temas de consumo en Estados Unidos. Durante más de 40 años ha trabajado en defensa de los consumidores y ha cubierto ese sector para CBS News, The Today Show y NBCNews.com. También puedes encontrarlo en Facebook, Bluesky, X, Instagram y en ConsumerMan.com.

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Consumers’ Checkbook es una organización sin fines de lucro dedicada a educar a los consumidores y a ayudarlos a obtener el mejor servicio al precio más bajo. Se financia gracias al apoyo del público y no acepta dinero de los proveedores de servicios que evalúa.

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