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El español hispanounidense

Bien claro lo ha dicho don Darío Villanueva, quien fuera Director de la Real Academia Española: “El español es imparable en Estados Unidos”. Así lo demuestran los órganos de prensa hispanos de Estados Unidos, como parte del pujante periodismo en la lengua de Cervantes.

Por Emilio Bernal Labrada, Academia Norteamericana de la Lengua Española

(Primera parte)

Empero, el castellano de Norteamérica es también objeto de contaminación y distorsiones orales y escritas influidas por el inglés

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Es un hecho curioso que tal fenómeno se denomine Spanglish (a menudo así, con la mayúscula inicial anglómana) o espanglish, a diferencia de casos como portuñol, de morfología y fonética castellanas, y franglais, de etiqueta puramente gala (cuyo equivalente español sería franglés).

Sin negar el derecho que tiene cada uno a expresarse como mejor lo desee, creemos que no habría óbice al apelativo de espanglés, a base del simple hecho de ser perfectamente comprensible, visto que los extranjerismos y voces híbridas tienden a degradar el idioma, su ingénita morfología, ortografía y genio expresivo. Cualquier ojo, por poco avizor, daríase cuenta de que la voz spanglish no se presta precisamente a derivados y, ni siquiera, a la pluralización; por cierto, no hay una sola voz netamente hispana que empiece con sp, ni menos que termine en sh.

Por eso, con todo respeto, es apenas parcial la “castellanización” del término espanglish, incorporado como extranjerismo en el Diccionario de la Lengua Española, DLE. Por mucho que influya el uso, recordemos este elemental principio idiomático: el hecho de que la mayoría se exprese de modo deficiente no suprime el derecho a la eubolia.

Aunque las deformaciones del espanglés pueden clasificarse, en general, en las categorías de léxico, gramática y sintaxis, es este último aspecto el que a la larga resulta más dañino para la lengua. Es decir, la imitación de la construcción anglo produce un claro debilitamiento de la intrínseca esencia del idioma y de su modo de manifestarse.

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El concepto de mezclar idiomas en función del léxico, la construcción, la fonética, etcétera, no es nada nuevo. Pero sí lo es el aluvión de libros, estudios, artículos, cibersitios y demás que sobre el tema han aparecido en los últimos años. Únicamente para el binomio español-inglés, suman centenares. Sospechamos que, pragmáticamente, el efecto es exagerar la importancia del fenómeno, darle cierta categoría y estatus (voz esta ya aceptada y catalogada en el Diccionario de la Lengua Española [DEL]).

Citemos algunas de las voces y frases híbridas más curiosas:

  • “Déjame saber” (let me know), en lugar de avísame, notifícame, infórmame, comunícamelo, etc. Esta dejatoria frase se ha consolidado tanto entre los hispanounidenses que ya es la norma, pese a que “dejar saber” se aplicaría más bien a algo que antes se había ocultado.
  • “Fue muy divertido” (it was a lot of fun), en vez de “me divertí / nos divertimos mucho”.
  • “Prohibido holgazanear” (no loitering), en lugar de “ociosos, no”. En broma, se ha traducido así: “Si no tiene nada que hacer, por favor no lo haga aquí”.
  • “Leer la mente” (to read a mind), en vez de “adivinar el pensamiento”. También se emplea mucho el verbo leer (to read) en el sentido de descifrar, interpretar, prever, captar, hacer uso de clarividencia.
  • “Yo lo dejé caer” (I dropped it), por “se cayó” o “se me cayó”. El hablante anglo, característicamente, se declara culpable o responsable, en tanto que el hispano no ve necesidad de hacer ninguna confesión por incidentes sin importancia.
  • “Perder el control” (to lose control), en vez de “descontrolarse”. Obsérvese que el prefijo des- evita los circunloquios.
  • “No que yo sepa” (not that I know of), en lugar de “que yo sepa, no”. La negación hispana suele ir al final: así no; por ahí no; pensándolo bien, no. Pero la construcción anglo nos confunde y hace que coloquemos la negación al principio.
  • “Tiempo fuera” (time out), en la narrativa deportiva, reemplaza a “pausa”, “paréntesis” o, en ciertos casos, “pedir tiempo”. (Si hay “tiempo fuera”, ¿es que habrá “tiempo dentro”?)
  • “Medio tiempo” (half-time) es disparatada versión del clásico término deportivo y teatral “intermedio”. (Si bien es cierto que hay “tiempo completo”, el 50% de esa unidad sería “la mitad del tiempo”, ¿no?)
  • “Llamar para atrás” (to call back) es forma coloquial muy corriente que suplanta a “devolver la llamada” o, en Hispanoamérica, “llamar de vuelta”.
  • “No trespasar” es versión frecuente del letrero “no trespassing”, en reemplazo de “prohibido el paso”. Algunos, humorísticamente, le adjudican el significado de que “no pueden pasar tres”, a no ser que rece el menos absurdo “no traspasar”.
  • Mail o e-mail” desplazan el neologismo correl para los mensajes internéticos, si bien en los medios académicos y de cierta cultura se emplea correo —que si bien es preferible, no siempre deslinda el postal del electrónico—, aparte de que no permite derivados.
  • “Web” es voz espánglica de uso generalizado pese a ser netamente anticastellana, siendo una especie de comodín invariable, sin número ni derivados. Podría sustituirse con red si es sustantivo o, como adjetivo, con internético-a. En la Academia Norteamericana (ANLE), por ejemplo, se emplea cibersitio, perfectamente castellano y comprensible, en lugar de sitio web.

Proseguiremos, en la próxima entrega, con otras curiosidades del habla hispanounidense en su problemática contaminación espánglica.


Emilio Bernal Labrada, de la Academia Norteamericana, es autor de: EL BUEN USO IMPIDE EL ABUSO / GOOD USAGE PREVENTS ABUSAGE, ASESINATOS IMPUNES Y CRÍMENES DE CASTRO EN LA VIDA PÚBLICA DE EE.UU., LA PRENSA LIEBRE O LOS CRÍMENES DEL IDIOMA, y otras obras. Pedidos a emiliolabrada@msn.com o a amazon.com. “La fuerza sin razón es la sinrazón.”

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Autor(a)

Emilio Bernal Labrada, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, es autor de “El buen uso impide el abuso / Good usage prevents abusage”, “Asesinatos impunes y crímenes de castro en la vida pública de EE.UU.”, “a prensa liebre o los crímenes del idioma”, y otras obras.