Detectores de humo que no funcionan, habitaciones llenas de moho y botiquines de primeros auxilios vacíos: las pésimas condiciones de vida que sufren los trabajadores agrícolas en todo el país
Investigate Midwest obtuvo y analizó miles de inspecciones de 19 estados.
Por Sky Chadde
Conclusiones relevantes:
- Los trabajadores agrícolas no cuentan con elementos para prevenir incendios, como los detectores de humo, y los extinguidores, que están vacíos o no hay uno a la mano. En algunos casos, las salidas de emergencia están bloqueadas. En al menos una ocasión, surgieron dudas sobre el funcionamiento de los detectores de humo tras el incendio en una vivienda provista por un empleador a su empleado extranjero.
- En las viviendas de los empleadores del país se hallaron filtraciones de agua que provocan hongos y moho.
- Investigate Midwest solicitó, sin éxito, el detalle de los informes de las investigaciones realizadas en propiedades ubicadas en 50 estados. Hasta la fecha, la sala de redacción ha recibido y evaluado los informes de 19 estados.
Proyecto financiado por Pulitzer Center on Crisis Reporting.

Sin detector de humo ni extinguidor de incendio ni salida de emergencia.
En octubre de 2022, un inspector halló deficiencias en una casa pintada de blanco, de un solo piso, ubicada en una ciudad rural al oeste de Nebraska. Se esperaba en cualquier momento la llegada de tres trabajadores agrícolas, aquellos que impulsan esa industria en condiciones de explotación. Estarían a cargo de arrear el ganado durante los meses de invierno.
Su empleador quería alojarlos en esa casa blanca, pero era un lugar inhabitable, según el inspector. No solo no estaban dadas las condiciones para prevenir incendios, sino que también había moho en el sótano y agua estancada en las cañerías.
En los informes estatales no hay registro de que el empleador haya atendido estos inconvenientes. Sin embargo, en todo el país es muy común que los trabajadores lleguen a alojamientos provistos por sus empleadores y se encuentren con este tipo de situaciones, según lo que pudo descifrar Investigate Midwest luego de revisar más de 6.600 informes de inspecciones realizadas en las viviendas destinadas a alojar a los trabajadores migrantes en los campos de trabajo distribuidos en 19 estados.
En los informes se pueden constatar:
- Fallas en la prevención de incendios. En nueve de los 19 estados, los inspectores informaron la presencia de detectores de humo que no funcionaban, extinguidores de incendios vacíos y salidas de emergencia bloqueadas o inexistentes. Algunos inspectores solicitaron a los empleadores que las señales de las salidas de emergencia estuvieran en inglés y en español, el idioma que habla la mayoría de los trabajadores agrícolas. Solo en 2022 se reportaron más de 300 incumplimientos respecto a la prevención de incendios, según los análisis de Investigate Midwest.
Dos hombres fallecieron en un incidente ocurrido en 2021 en una vivienda provista por el empleador ubicada en Carolina del Norte. No se ha podido determinar la causa del incendio. Los inspectores revisaron la casa móvil antes de la llegada de los trabajadores agrícolas, pero en los resultados de dicha revisión no se encontró nada acerca del estado de los detectores de humo. Un sobreviviente del siniestro declaró a Investigate Midwest que no recordaba haber escuchado las alarmas. El empleador no pudo precisar si las alarmas funcionaban o no, según lo que consta en el informe de la investigación del siniestro.
- Filtraciones que provocaron moho. Los inspectores confirmaron haber encontrado filtraciones en refrigeradores o baños, y charcos de agua. En una casa ubicada en Nueva York, una filtración en la cocina llegaba hasta una habitación y había moho en el baño. Cerca de 200 inspecciones informaron sobre la presencia de pérdidas de agua y moho. El moho puede provocar picazón en los ojos o problemas respiratorios o en la piel, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
- Falta de suministros de primeros auxilios. En los informes de nueve estados consta que no había suministros de primeros auxilios o que éstos eran muy precarios. Por ley, es obligatorio que los empleadores brinden estos suministros a los trabajadores extranjeros con visas H-2A. Aun así, los inspectores tuvieron que recordarles la existencia de esta legislación unas 100 veces en el año 2022, según lo registrado en los informes. El trabajo agrícola expone a los trabajadores a situaciones que pueden afectar su salud, como la exposición al calor extremo y a pesticidas que pueden irritar la piel o los ojos.
Las cifras antes mencionadas son solo una pequeña muestra del total de inspecciones realizadas durante un año. En algunos casos, los desperfectos se arreglaron durante las inspecciones subsiguientes o al momento.
Sin embargo, los problemas pueden persistir.
Por ejemplo, en 2021, un inspector visitó unas casas ubicadas en una autopista rural al sureste de Michigan. Los extinguidores de incendios estaban vacíos, los detectores de humo no tenían batería y un interruptor estaba roto.
El inspector le explicó al empleador que estaba incurriendo en “incumplimientos graves” y que debían solucionarse antes de la llegada de los trabajadores. En el informe de la inspección de control realizada meses después se confirma que los arreglos se habían realizado. Sin embargo, en informes realizados dos años antes consta que la casa ya padecía estos problemas.
En total, solo en los informes de seis inspecciones realizadas en 19 estados se confirma de forma explícita que los lugares para alojamiento estaban en “buenas condiciones”.
Muchos trabajadores de la industria agrícola estadounidense viven en casas en pésimas condiciones. Según los datos del gobierno federal, hay alrededor de 1 millón de trabajadores agrícolas en Estados Unidos y cerca de un tercio de ellos llegaron al país amparados por el Programa H-2A, destinado a trabajadores agrícolas temporales.
Ellos se encargan de remover la panoja del maíz para estimular la producción de mejores variedades de semillas que serán comercializadas a granjeros, algo de lo que sacan provecho las grandes empresas de semillas y pesticidas como Bayer y Corteva. Ellos recogen y arman los paquetes de vegetales que los consumidores adquieren en los supermercados. Y, lo que es más común hoy en día, están a cargo de la construcción de graneros que sirven a la industria ganadera.
El gobierno federal de los Estados Unidos exige que se lleven a cabo controles anuales en las viviendas donde se alojarán los trabajadores amparados por el programa H-2A, pero son pocos los estados que realizan esta inspección en los lugares de trabajo. Es difícil llegar a conocer el estado de las viviendas provistas a los trabajadores.
Desde hace dos años, Investigate Midwest ha intentado, sin éxito, obtener los informes de las viviendas ubicadas en cada uno de los estados.
El Departamento del Trabajo de Estados Unidos, encargado de supervisar el cumplimiento del Programa H-2A, informa que no pueden brindar información detallada del resultado de las inspecciones. Muchos estados han negado la solicitud de inspecciones y otros alegaron que los registros se mantenían en copias de papel, lo que implicaba un precio elevado por obtener grandes cantidades de fotocopias.
No obstante, la información que sí brindaron estaba editada o censurada en secciones donde se presentaba información clave (como el nombre del empleador o las observaciones de los inspectores), lo que hacía difícil relacionar ciertos problemas a un determinado empleador. Investigate Midwest pudo impugnar estas ediciones en los informes provistos por el estado de Illinois.

Quejas crónicas en materia de vivienda
Los trabajadores agrícolas llevan décadas reclamando el mal estado de las viviendas. En 1960, la cadena de televisión CBS mostró a su audiencia las pésimas condiciones en las que viven los trabajadores en el documental “Harvest of Shame” (“La cosecha de la vergüenza”), producido por el periodista Edward R. Murrow. A partir de esta emisión, los grupos de apoyo, las entidades gubernamentales y las nuevas organizaciones han confirmado de manera constante que las viviendas se encuentran en pésimo estado.
En 2019 y en 2020, desde la organización Centro de los Derechos del Migrante, Inc. (CDM) trabajaron durante meses en entrevistas que les realizaron a 100 trabajadores en México, quienes habían recibido contratos de trabajo a través del Programa H-2A durante los últimos cuatro años. Casi la mitad de ellos denunció “viviendas superpobladas y condiciones perjudiciales para la salud”, de acuerdo con los registros de la organización.
Un trabajador declaró que la vivienda que le había brindado su empleador estaba llena de ratas y que el refrigerador no funcionaba, por lo que la comida se echaba a perder en poco tiempo. Otro trabajador declaró haber vivido en un “corral de gallinas hecho de hierro”.
Como requisito mínimo, todos los estados deberían realizar inspecciones a las viviendas destinadas a alojar a los trabajadores agrícolas antes de que sean habitadas. Son pocos los estados los que realizan inspecciones después del arribo de los empleados. En un informe del CDM consta que resulta “esencial” que se realicen controles mientras los trabajadores residen allí. “Una vivienda que aparenta reunir las condiciones para ser ocupada podría, una vez habitada, convertirse rápidamente en un lugar superpoblado y sin las medidas sanitarias adecuadas”.
Esto fue precisamente lo que ocurrió en Missouri en 2018, estado donde las inspecciones bajo el Programa H2-A solo se realizan cuando las viviendas van a ser ocupadas. Un empleador de Florida compró dos casas para sus trabajadores, que se encargarían de recolectar sandías en la parte de la llanura del estado (conocido como Bootheel) durante ese verano. Luego de realizada la inspección, la inspectora dio el visto bueno a ambas viviendas.
Sus únicas notas decían: “Contenedor de basura grande para recolección semanal. Tres detectores de humo. Llevará a los trabajadores a la lavandería local (sic) una vez por semana”.
Sin embargo, poco tiempo después, los empleadores fueron sometidos a una investigación, luego que dos trabajadores presentaron quejas sobre el trato que recibían.
Dos meses después, cuando los investigadores visitaron la casa, determinaron que las condiciones eran “pésimas y altamente perjudiciales para la salud”. Había basura en todos lados. En un baño, una filtración de agua había formado un charco y filtrado por debajo del piso. La leche estaba guardada en el congelador porque el refrigerador no funcionaba.
Luego de que la investigación se hiciera pública, los funcionarios del departamento de desarrollo económico de Missouri declararon a Investigate Midwest que publicar un informe de las inspecciones sería “algo muy acertado”.

Técnicas de inspección de viviendas deficientes
El gobierno diseñó hace 50 años un sistema para tratar los reclamos por las malas condiciones de las viviendas de los trabajadores agrícolas, entre otras cuestiones, pero ha sido difícil ponerlo en práctica.
Inspeccionar casas significa realizar largos viajes por las áreas rurales y puede llevar mucho tiempo lograr que los trabajadores agrícolas brinden información sobre viviendas en mal estado.
“No puedes simplemente ir y pedir esa información”, explicó un inspector a Investigate Midwest.
Pero la rotación del personal a cargo afecta el programa. Uno de sus principios básicos es ofrecer capacitación a los trabajadores agrícolas, algo que muchos inspectores estatales no realizan anualmente, según informes internos del programa.
Ausencia de datos federales
El Departamento del Trabajo conserva, y pone a disposición, los informes detallados de los casos amparados por el programa de visas H-2A.
En un informe publicado en su sitio web oficial expone la cantidad de horas por día que se debe trabajar, el nivel académico que solicitan los empleadores e incluso las iniciales de los abogados que los representaban al llenar la documentación requerida para solicitar las visas H-2A.
Hay muy poca información disponible sobre las condiciones de las viviendas.
En los informes federales se detalla dónde vivirían los trabajadores, con cuántas personas compartirán la vivienda y si se quedarían en una casa, un motel o en barracas. Pero esos mismos informes solo mencionan si el inspector determinó que la vivienda reunía los requisitos federales establecidos. No hay información detallada acerca de los inconvenientes que los inspectores podrían haber encontrado.
Poco se sabe acerca de qué sucede luego de que el gobierno recopila toda la información sobre las inspecciones realizadas en cada estado. Los funcionarios “informan o suben” el material a través de la aplicación digital del Departamento del Trabajo, pero la institución no cuenta con ninguna herramienta que le permita realizar búsquedas en los informes, de acuerdo con lo que declararon a Investigate Midwest.
Cuando nuestra redacción solicitó a esa dependencia acceso a las inspecciones de vivienda, la respuesta fue denegada porque nuestro pedido no podía cumplirse.
La mayoría de las viviendas destinadas a trabajadores agrícolas cumple con los requisitos federales y, en los últimos años, más del 95 % de los informes confirman que las viviendas destinadas al Programa H2-A se encontraban en buen estado, según el sitio oficial del Departamento de Trabajo.
Esas cifras ocultan otra realidad más compleja.
Por ejemplo, en 2021, cerca del 97 % de las viviendas en Michigan reunían los requisitos establecidos a nivel federal, según datos del Departamento del Trabajo.
Sin embargo, ese mismo año, los inspectores estatales reportaron inconvenientes en dos tercios de las viviendas destinadas a los trabajadores agrícolas y el 10 % de dichos problemas eran considerados “incumplimientos graves” (detectores de humo rotos, salidas de emergencia bloqueadas y filtraciones de agua).
El estado de la vivienda es un factor condicionante de la salud de quienes la habitan. Hay estudios que muestran la relación entre el mal estado de la vivienda y el deterioro de la salud de los trabajadores agrícolas que la habitaban.
“La falta de alojamiento o alojamiento precario puede ser un motivo de preocupación de los trabajadores”, según un artículo publicado por la Asociación Americana de Salud Pública, una organización dedicada a publicar estudios sobre la salud pública. “Los trabajadores que dependen de sus empleadores para tener una vivienda se encuentran en una situación muy vulnerable, ya que hacer reclamos sobre las malas condiciones puede ocasionar despidos o despojos de viviendas”.
CÓMO ANALIZAMOS LOS INFORMES
Hace casi dos años, Investigate Midwest empezó a solicitar los informes de las inspecciones en las viviendas distribuidas en cada uno de los estados. Algunos estados, como Washington o Wyoming, nos negaron el pedido, y otros, como Alabama, pretendían cobrar miles de dólares por las copias de esos informes.

A la fecha, Investigate Midwest ha obtenido y analizado el contenido de los informes brindados por 19 estados y esperamos recibir información de 10 estados más. Muchos fueron entregados en formato PDF o JPEG, ya que varios estados solo guardan los informes en formato físico (en papeles).
El gobierno federal ofrece un formulario para solicitar las inspecciones, pero no todos los estados utilizan ese formato estandarizado. Si bien el contenido de la información (ubicaciones de las viviendas, nombre del empleador, observaciones de los inspectores) siempre se incluye, los formatos y las presentaciones cambian.
Una vez recopilada toda la información en formato PDF, el material se subió a Google Pinpoint, una herramienta que ayuda a “explorar y analizar” la información de los documentos. Pinpoint pudo extraer los datos contenidos en cada archivo y brindar una transcripción en hoja de cálculo con datos estructurados. Investigate Midwest verificó de forma manual que los datos se hayan extraído correctamente.
Luego, cuando los datos estaban en hojas de cálculo, Investigate Midwest pudo comparar los incidentes de los distintos estados. El contenido de la sección de “comentarios” (esto es, el detalle de los problemas observados por los inspectores) se usó para encontrar las cifras destacadas en el reportaje.
En Michigan, Nueva York y Arizona se realizan inspecciones rigurosas. Otros estados no brindan información al respecto y algunas secciones de los formularios están completamente vacías. Otro ejemplo es lo que sucedió con los informes de Mississippi: todos decían exactamente lo mismo.
Algunos estados incluso mantenían información en absoluta reserva hasta que Investigate Midwest solicitó los informes.

El estado de Washington declaró que los resultados de las inspecciones no eran de dominio público, ya que incluían información sujeta a propiedad intelectual, y los estados de Mississippi e Illinois decidieron tachar los nombres de los empleadores de sus informes.
Investigate Midwest pudo impugnar con éxito las ediciones realizadas en Illinois. Luego de presentar una apelación a la oficina de la fiscalía general, los representantes legales del estado estuvieron de acuerdo con nuestra solicitud.
Este reportaje fue publicado originalmente en Investigate Midwest y traducido al español por el servicio de traducción periodístico de La Esquina TX.


