¿Y el debido proceso? “Megaudiencias” con menos aviso y más órdenes de deportación
Los tribunales de inmigración han acortado los plazos de aviso y concentran hasta cientos de casos en una sola jornada. Las órdenes de deportación aumentaron considerablemente.

El gobierno de Donald Trump ha saturado los tribunales de inmigración y ha acortado los plazos de aviso antes de las audiencias para reducir un rezago acumulado durante décadas, una estrategia que coincide con un aumento sin precedentes de las ausencias y las órdenes de deportación.
En todo el país, los jueces reciben decenas o cientos de expedientes en jornadas conocidas como “megaaudiencias”. Solo en junio se celebraron más de 1.300, casi el triple que en junio de 2025, según Mobile Pathways, una organización sin fines de lucro que analiza datos de los tribunales migratorios.
Muchas personas han visto reducirse de unos seis meses a poco más de un mes el plazo para preparar procedimientos complejos. Como resultado, más migrantes no comparecen, reciben órdenes de deportación y pierden sus solicitudes de asilo, consideradas abandonadas.
“La combinación de plazos más cortos y bloques de audiencias saturados crea un calendario diseñado para impedir que las personas sean escuchadas”, afirmó Bartlomiej Skorupa, de Mobile Pathways.
Los defensores de políticas migratorias más estrictas consideran que las audiencias rápidas corrigen un problema de larga data. Andrew Arthur, investigador del conservador Center for Immigration Studies, sostuvo que un sistema que no resuelve los casos pierde credibilidad. Sin embargo, advirtió que una carga excesiva puede agotar a los jueces y poner en riesgo el debido proceso.
AUDIENCIAS DE MENOS DE CINCO MINUTOS
En Harlingen, Texas, una jornada de “megaaudiencias” puede obligar a las personas a esperar más de una hora afuera, bajo el calor. Los tribunales consideran “mega” una jornada con más de 50 casos asignados a un juez.
En una jornada, la jueza Delia González tenía cerca de 90 casos. Más de 20 personas no comparecieron y algunas de las que sí acudieron esperaron más de ocho horas antes de que reprogramaran sus audiencias. La mayoría duró menos de cinco minutos.

“Existe un límite real en la cantidad de casos que un juez puede examinar con atención durante una sola mañana”, explicó Elizabeth Young, exjueza de inmigración. “Cuando se concentran tantas audiencias en una misma agenda, se limita a tachar nombres de una lista en lugar de celebrar audiencias”.
Ese mismo día, en West Valley City, Utah, el juez Brock Taylor tenía asignados 159 casos. Al mediodía, leyó los nombres de una docena de personas de México, Colombia, Perú y Venezuela que no se presentaron. Tras indicar que habían sido notificadas, ordenó su deportación y señaló que no tendrían derecho a apelar.
En Chicago, un migrante recibió una orden de deportación por faltar a una audiencia en Seattle después de fracturarse ambas piernas y quedar en silla de ruedas.
SE DUPLICA LA TASA DE AUSENCIAS
Según Mobile Pathways, la tasa nacional de ausencias pasó de cerca del 20 % en enero de 2025 al 40 % en junio de este año. Las órdenes de deportación aumentaron de casi 33,000 a unas 79,000 en ese periodo.
La proporción de solicitudes de asilo consideradas abandonadas es casi cinco veces superior al promedio histórico desde 2009 y cerca de seis veces más alta en Nueva York y Chicago.
El rezago disminuyó por primera vez en al menos una década. Los casos pendientes bajaron de 3.7 millones a 3.5 millones en el año fiscal 2025 y siguieron en descenso este año.
Jaime Diez, abogado de inmigración en Brownsville, Texas, tuvo casi 20 casos programados en un solo día, cerca de 10 veces su carga anterior.
“El debido proceso se va por la borda”, afirmó. “Es muy preocupante. No sé cuánto tiempo va a durar”.



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