“EE.UU. no es para todos, tienes que tener mentalidad de superación”: historias de migrantes que buscan un mejor futuro lejos de sus raíces
Tres migrantes venezolanas y una cubana contaron los desafíos que enfrentan al vivir en Houston, Texas: algunas ya han emprendido un negocio y han logrado tener calidad de vida; otras, aún esperan el milagro americano.
Empezar de cero en cualquier circunstancia es todo un reto, más aún cuando uno decide salir de su país natal y buscar una mejor vida en otro país. Así lo confirman cuatro inmigrantes que lograron ingresar a EE.UU. (algunas de ellas, solas; otras, con sus familias) pero que han tenido que dejar de lado sus experiencias laborales obtenidas para hacer de todo y generar ingresos.
Tal es el caso de Madelein Rivas, una profesora venezolana que ya lleva seis meses en Houston con su esposo y sus dos hijos adolescentes, y ha pasado por distintos trabajos para llevar comida a su hogar, rentar un departamento con su marido e inscribir a sus hijos en la escuela para continuar su educación.
O el caso de la venezolana Marta Verde, quien lleva tres años en EE.UU. y dos en Katy, ciudad de Houston que concentra la mayor cantidad de venezolanos, y trabaja en el sector administrativo del restaurante franquicia Sabor Venezolano. En su país trabajaba en radiodifusión.
La historia de la tercera venezolana, quien decidió no identificarse por motivos de un trámite migratorio, ha trabajado como niñera y empleada hasta que consiguió un buen empleo como asesora financiera, aunque también era maestra. Hace cuatro años que vive en Houston y asegura que, si bien hay muchos venezolanos en EE.UU., varios se fueron debido al sistema.

“EE.UU. no es para todos. Así como han llegado, se han ido. Las personas que llegan tienen que tener mentalidad de desarrollarse y seguir adelante. Si piensan ‘estoy esperando que me sigan dando’, como ocurre en nuestro país y muchos se acostumbraron a eso, este sistema no es para ellos”, explicó desde su experiencia.
Pero también la comunidad cubana está incrementándose en el país, especialmente en los últimos tres años. Los miembros de la comunidad cubana trabajan de todo lo que puedan para sobrevivir: venden comida o productos en internet, o consiguen trabajo como choferes a través de las aplicaciones de taxis, contó la cubana Yanis Díaz, quien está en Houston hace ya siete años y es propietaria de dos food trucks llamados La Cubanita.
“ES UN CAMBIO DE VIDA Y AL PRINCIPIO CHOCA” ADAPTARSE A LAS OPORTUNIDADES
Verde confesó que mudarse a otro país es un cambio radical de vida, y en un principio es un fuerte choque porque se enfrentan los desafíos de hacer cosas antes nunca hechas o pensadas. El proceso de adaptación toma tiempo y solo es posible haciéndolo con amor y sin perder los objetivos de progreso.
Pero algo importante que destaca son las oportunidades de trabajo y crecimiento, especialmente siendo emprendedora, que hoy en día no existen en su natal Venezuela. Además, cualquier trabajo implica dedicación, y la gastronomía es un rubro que ha permitido a muchos salir adelante.
En un principio, ella vivía en Dallas, pero se fue a Houston porque surgió la oportunidad de trabajar en el restaurante franquicia, y ahora, al desempeñarse en el área administrativa, tiene mucha gente a su cargo. Díaz le dio alcance a su marido, quien vive en Houston hace 11 años y echó raíces gracias a su emprendimiento de carritos de comida.
Ambas comentaron que tienen clientes latinos de varias nacionalidades, como mexicanos, hondureños y colombianos.
Por su parte, la otra venezolana dejó su país natal porque su hija mayor ya se había establecido en Houston. Llegó a EE.UU. con su hijo menor y, luego de tener distintos empleos, finalmente se consolidó como asesora financiera, trabajo del cual se siente orgullosa porque encontró la forma de ayudar a las personas y, al mismo tiempo, alcanzar la estabilidad laboral.

“Yo preparo a los nuevos asesores financieros para que saquen la licencia, llevamos la parte de impuestos, seguros de salud o de vida, entre otras cosas. Está dirigida a la comunidad hispana y latina. Estoy muy agradecida con este país, por haberme recibido y no tengo quejas, de verdad que me ha ido muy bien”, expresó.
LA ODISEA PARA CRUZAR LAS FRONTERAS
Probablemente una de las situaciones más críticas de los migrantes es el recorrido para cruzar las fronteras y Rivas contó a detalle las peripecias que tuvo que hacer para ingresar a EE.UU. Ella y su familia estuvieron casi tres meses en constantes viajes, gastaron mucho dinero entre buses y guías para pasar el río, e incluso tuvieron que entregarse a migración para ser aceptados.
Antes de llegar a Norteamérica, estuvo trabajando en Colombia durante cinco años, pero no logró alcanzar ningún tipo de estabilidad y tomó la decisión de emprender el viaje con su familia junto con unos guías. Estuvo alrededor de 15 días atravesando las selvas, montañas y carreteras de seis países.

En Panamá y Costa Rica pasaron Migraciones sin problemas. En Nicaragua tuvieron que caminar un tramo a pie para evitar los trámites en Migraciones y recibir multas, o incluso que los hagan volver a algún lugar en el que ya habían estado, algo que es usual. En Honduras tuvieron que sacar un carnet fronterizo para atravesar el país.
“Decían que Guatemala y México eran los países más duros, te detienen y te piden mucha plata”, relató. Fue en México donde pasó el peor momento, ya que estuvo casi dos meses sin poder ingresar a EE.UU., por lo que decidió entregarse a Migraciones, por sugerencia de una amiga.
Luego de pagar mucho dinero, atravesar el río para pasar la frontera, entregarse a Migraciones, estar separada de su familia por tres días, finalmente los dejaron ir y les permitieron ingresar al país.
Ahora, Rivas está buscando un trabajo que le permita tener ingresos y dedicarse a sus hijos y asistir a la iglesia. Está tramitando la solicitud de asilo.

Esta nota fue publicada originalmente el 6 de febrero de 2024. En el transcurso de esta última semana del año republicaremos las notas más destacadas de este 2024.
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Así es. Los EEUU no es para todo el mundo. Personalmente, escogí el Québec para emigrar por su cultura, la paz, tranquilidad, etc, porque no todo en la vida es negocios y no creo en el multiculturalismo. Estaría en contradicción viviendo en un país que nació en guerra y perecerá en guerra.