Aumenta vertiginosamente la cantidad de inmigrantes de Venezuela, Cuba y Nigeria en Houston
Si bien la mayoría tiene estatus legal, aún persiste la población indocumentada que también enfrenta adversidades como vivir en situación de pobreza o desconocer el idioma.
En Houston se registró un veloz crecimiento del porcentaje de inmigrantes provenientes de Venezuela, Cuba y Nigeria, según el informe “Inmigración e integración en el área cada vez más diversa de Houston” presentado por el Instituto de Política Migratoria (MPI, por sus siglas en inglés).
“Algunas comunidades de origen más pequeño registraron un crecimiento especialmente rápido en la última década. Por ejemplo, el número de inmigrantes de Venezuela se cuadruplicó, el de cubanos se triplicó, y el de nigerianos se multiplicó por 2,5, especifica el documento.
Estos números significan que estamos ante un dato que es importante destacar, al igual que los porcentajes de los orígenes de la mayor cantidad de inmigrantes que habitan suelo estadounidense, siendo los principales provenientes de México (37% del total), seguido por El Salvador (7%), Vietnam (6%), India (6%), Honduras (6%) y Nigeria (4%).
Sin embargo, también aclara que, si bien los mexicanos siguen siendo el grupo más grande, está experimentando una caída considerable: en los períodos de 2006 – 2010, los mexicanos eran el 46% de todos los inmigrantes, mientras que para 2017 – 2021 había bajado al 37%.
De acuerdo con datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (ACS) del Buró del Censo de EE.UU., en el período 2017-2021 residían 1.7 millones de inmigrantes, que representan alrededor de una cuarta parte de la población total, en el área metropolitana de Houston conformado por nueve condados: Austin, Brazoria, Chambers, Fort Bend, Galveston, Harris, Liberty, Montgomery y Waller.
LA FUERTE REALIDAD QUE ENFRENTAN LOS INMIGRANTES
“Esta comunidad inmigrante tan numerosa y diversa ha contribuido al dinamismo y la fortaleza económica de la región, incluso durante la pandemia. Pero, al mismo tiempo, algunos miembros de estas comunidades no han logrado integrarse por completo al país que ahora habitan y ven amenazado su estatus migratorio por cambios en las políticas federales”, alerta el documento.
Por ejemplo, la mayoría tiene algún estatus legal, ya sea como residentes permanentes legales (30%), ciudadanos naturalizados (34%) o con visas temporales (4%), pero un 31% sigue siendo indocumentado, incluyendo jóvenes respaldados por el programa que los protege de la deportación (DACA, por sus siglas en inglés).
La población indocumentada, estimada en 577.000 personas en 2019, equivalía al 31% de todos los inmigrantes en la zona. La mayoría era de origen mexicano y centroamericano, encabezados por mexicanos (52%), salvadoreños (13%) y hondureños (11%).
Por otra parte, el 43% de los inmigrantes tenían ingresos familiares bajos en 2019, casi 50% más que entre los nativos (31%). La tasa de pobreza de los indocumentados es tres veces mayor que la de ciudadanos naturalizados.
Respecto a los más pequeños de la familia, casi la mitad (48%) de los niños viven en un hogar con al menos un padre inmigrante, y el 17% de todos ellos tienen uno o más padres indocumentados.
El idioma es otro factor que afecta a los inmigrantes, ya que más de la mitad (57%) tiene un dominio limitado del inglés, aunque este porcentaje varía mucho según el estatus migratorio y el país de origen.
Además, unos 360.000 inmigrantes son elegibles para naturalizarse, pero se enfrentan con las barreras del dominio limitado del inglés y el alto costo del proceso.
“Los inmigrantes representan una alta proporción de trabajadores en sectores clave como la construcción, servicios de salud, hostelería y manufactura, pero unos 67.000 profesionales altamente calificados con títulos universitarios están subempleados en trabajos poco cualificados”, manifiesta el informe.
HAY QUE BRINDARLES MÁS OPORTUNIDADES
El documento también se enfoca en los derechos de la creciente y diversificada comunidad inmigrante del área de Houston, es decir, brindarles más oportunidades para que sigan contribuyendo al dinamismo económico y cívico de la región.
“Por ejemplo, reducir las barreras laborales y de licencia que han afectado a muchos de los 67.000 inmigrantes altamente calificados subempleados, podría ayudar a abordar las escaseces de habilidades clave en el mercado laboral”, plantea, por un lado.
Por otro, ayudarles a mejorar el dominio del inglés ocupacional u obtener credenciales adicionales ampliaría las opciones en el trabajo, aumentaría los ingresos familiares y ayudaría a reducir la pobreza entre las familias inmigrantes.
También es necesario aumentar la asistencia legal pro bono y subvencionada aquellos con estatus temporales o liminales, mientras solicitan permisos de trabajo y buscan vías para permanecer legalmente en el país.











