Vídeo Crecen las tensiones por el apoyo de agentes migratorios en aeropuertos de EE. UU.
La medida busca reforzar a TSA en medio del impasse presupuestario que mantiene sin pago a miles de trabajadores de seguridad nacional, mientras viajeros y legisladores alertan sobre demoras, caos y una mayor presión en terminales aéreas.

La decisión del presidente Donald Trump de ordenar el despliegue de agentes federales de inmigración en aeropuertos de Estados Unidos para apoyar labores de seguridad, en medio del estancamiento presupuestario, ha desatado preocupaciones por un posible aumento de la tensión entre pasajeros molestos por largas filas y empleados de control aeroportuario que continúan trabajando sin recibir salario.
Trump confirmó que desde este lunes seguiría adelante con el plan para que agentes migratorios respalden a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, en inglés), ya sea vigilando salidas o revisando identificaciones de pasajeros, a menos que los demócratas aprueben fondos para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés). Los demócratas exigen cambios profundos en las operaciones federales de inmigración y no han dado señales de ceder.
Cientos de miles de empleados de seguridad nacional, incluidos trabajadores de la TSA, del Servicio Secreto y de la Guardia Costera, permanecen sin paga desde que el Congreso no renovó el financiamiento del DHS el mes pasado.
“Es una mala idea”, declaró la senadora republicana Lisa Murkowski, de Alaska, sobre el nuevo plan de seguridad aeroportuaria, que Trump dijo comenzaría este lunes 23 de marzo. La legisladora sostuvo que lo urgente es resolver el financiamiento del DHS y pagar a los agentes de la TSA, y advirtió que la presencia adicional de personal federal podría agravar un ambiente ya cargado de tensión.
El fin de semana pasado, el Senado avanzó la nominación del senador republicano Markwayne Mullin, de Oklahoma, para convertirse en el próximo secretario de Seguridad Nacional de Trump, con una votación de 54 a 37. Su confirmación podría concretarse tan pronto como el lunes.
El encargado de coordinar el esfuerzo en aeropuertos es Tom Homan, el llamado “zar de la frontera” de la Casa Blanca. Homan informó que ha sostenido conversaciones con un grupo bipartidista de senadores durante el cierre parcial del gobierno, aunque reconoció que aún no existe un acuerdo total. También indicó que el número de agentes y las funciones específicas que asumirán en los aeropuertos seguían en discusión con los mandos de la TSA y la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés).
La vocera del DHS, Lauren Bis, dijo que desde este lunes serán desplegados “cientos” de agentes de ICE, pero evitó identificar los aeropuertos por razones de seguridad. Homan señaló que la prioridad serían los aeropuertos grandes, donde los tiempos de espera llegan a tres horas.
En Atlanta, el alcalde Andre Dickens informó el domingo por la noche que agentes de ICE y de Investigaciones de Seguridad Nacional comenzarían a operar desde hoy lunes en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson. Precisó que todo el personal federal quedaría bajo la supervisión de la TSA y asumiría tareas como manejo de filas y control de multitudes. Según su comunicado, las autoridades federales indicaron que el despliegue no tenía como objetivo realizar acciones de control migratorio.
Aun así, en el aeropuerto de Atlanta algunos viajeros esperaron cerca de seis horas en la fila del principal punto de revisión de seguridad, donde a media tarde solo había dos agentes de la TSA verificando identificaciones. Muchos pasajeros perdieron sus vuelos y trataron de conseguir espacio en salidas posteriores o en listas de espera ya saturadas.
Homan explicó que los agentes migratorios podrían cubrir salidas que hoy vigilan empleados de la TSA, lo que permitiría liberar personal para las líneas de inspección. Otra posibilidad, dijo, sería que agentes de ICE revisaran identificaciones antes de que los pasajeros ingresen a las zonas de control. Sin embargo, reconoció límites claros: afirmó que no imagina a un agente de ICE frente a una máquina de rayos X porque no cuenta con ese entrenamiento.

LAS CRÍTICAS NO TARDARON
Everett Kelley, presidente de la Federación Estadounidense de Empleados del Gobierno, sindicato que representa a más de 50,000 trabajadores de la TSA, condenó la medida y subrayó que los agentes de ICE no están entrenados ni certificados en seguridad aérea. Añadió que los empleados de la TSA han seguido presentándose a trabajar sin salario porque creen en su misión de proteger al público, y sostuvo que merecen recibir pago, no ser sustituidos por agentes armados sin capacitación específica.
Mientras tanto, las negociaciones presupuestarias seguían trabadas hasta este lunes. Los demócratas han dicho que están dispuestos a financiar a la TSA y a la mayor parte del DHS, pero insisten en cambios a las operaciones migratorias tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales en Minneapolis durante un operativo de inmigración. A diferencia de otros trabajadores del DHS, muchos agentes de ICE continúan recibiendo salario durante el cierre parcial gracias a una inyección de recursos proveniente del amplio paquete de recortes fiscales impulsado por Trump el año pasado.
En un mensaje en redes sociales, Trump afirmó que hoy lunes “ICE irá a los aeropuertos para ayudar a nuestros maravillosos agentes de la TSA, que han permanecido en sus puestos” pese al cierre parcial del gobierno, y volvió a responsabilizar a los demócratas.
La incertidumbre también inquieta a las autoridades de transporte. El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que los pasajeros no saben con cuánta anticipación deben llegar al aeropuerto, porque los tiempos de espera cambian de un día a otro. Señaló que, si el gobierno logra reducir ese problema, el presidente también eliminaría un punto de presión de los demócratas y facilitaría los viajes para la población.
Con información de AP

