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¿Por qué está subiendo la gasolina y qué determina su precio?

El alza reciente no responde a una sola causa. El precio que pagan los conductores se mueve por el costo del petróleo, la refinación, la distribución, los impuestos y, en momentos de tensión internacional, por el miedo a interrupciones en el suministro.

Cartel de precios de gasolina y diesel en una despachadora de combustible en Los Ángeles, California
Cartel de precios de gasolina y diesel en una despachadora de combustible en Los Ángeles, California, el 10 de marzo de 2026. (Foto: Giancarlo Castillo)

La gasolina vuelve a presionar el bolsillo de los automovilistas. Hasta el 11 de marzo de 2026, el promedio nacional en Estados Unidos llegó a $3.578 por galón, mientras que en Texas se ubicó en $3.248 y en Houston en $3.095, según la Asociación de Automovilistas de EE. UU. (AAA, en inglés).

El aumento ha sido rápido: en Houston, el promedio local estaba en $2.627 hace apenas una semana.

La razón principal del repunte actual está fuera de las gasolineras. En estos días, el mercado del petróleo ha reaccionado a la guerra en Medio Oriente y al riesgo de interrupciones en la oferta global. 

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El conflicto con Irán disparó los precios del crudo por temor a daños en producción, transporte y exportaciones, mientras AAA atribuyó el salto reciente del precio al consumidor al encarecimiento del petróleo. 

En otras palabras: cuando sube el barril, la gasolina suele seguirlo. 



Pero esa no es la única explicación. El aumento coincide con un patrón estacional que casi todos los años empuja los precios al alza entre el fin del invierno y el inicio de la primavera. 

AAA explicó a fines de febrero que las refinerías empezaban la transición hacia la gasolina de verano, una mezcla más costosa de producir porque incorpora aditivos y especificaciones pensadas para reducir evaporación y contaminación en meses cálidos. A eso se suma que la demanda suele subir con los viajes de primavera. 

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En términos simples, el precio de la gasolina se compone de cuatro grandes piezas. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, en inglés) señala que el precio al público incluye: el costo del petróleo crudo, los costos y márgenes de refinación, la distribución y comercialización, y los impuestos. 

La propia agencia subraya que el petróleo es, por lo general, el componente más importante, y estimó que, de cada galón de gasolina regular, 47% correspondía al crudo, 16% a refinación, 20% a distribución y mercadeo, y 17% a impuestos. 

El primer factor, el crudo, funciona como la materia prima. Si los países productores recortan oferta, si una guerra pone en riesgo rutas marítimas o si los mercados anticipan escasez, el barril se encarece. 

Vista de una refinería ubicada en Pasadena, Texas
Vista de una refinería ubicada en Pasadena, Texas. (Archivo: La Esquina TX)

EL IMPACTO INTERNACIONAL

Aunque Estados Unidos produce una gran cantidad de petróleo, el mercado sigue conectado al precio internacional. Por eso, un conflicto lejos de Texas puede sentirse en Houston en cuestión de días

El segundo factor es la refinación. El petróleo no se vende directo al conductor: primero debe procesarse en refinerías. Si una refinería entra a mantenimiento, reduce capacidad o cambia de mezcla estacional, la oferta de gasolina terminada se ajusta y el precio puede subir. 

La EIA y AAA coinciden en que estos costos cambian por región y por temporada, en parte por las distintas formulaciones ambientales que exige cada mercado. 

El tercer elemento es la distribución. Aquí entran el transporte por ductos, terminales, camiones cisterna, almacenamiento y márgenes comerciales de mayoristas y estaciones de servicio. No suele ser el factor que provoca los saltos más bruscos, pero sí ayuda a explicar por qué una ciudad paga menos que otra. 

Incluso dentro de Texas hay diferencias: este 11 de marzo el promedio estatal era menor al nacional, y el condado Harris se mantenía por debajo del promedio de Texas. 



LOS IMPUESTOS VARÍAN

El cuarto componente son los impuestos. No pesan igual en todo el país. Hay estados con mayores cargas fiscales, requisitos ambientales más estrictos o menor capacidad de refinación local, lo que empuja el precio final. 

Eso ayuda a entender por qué Texas suele registrar niveles más bajos que el promedio nacional, aun cuando también enfrenta alzas cuando sube el crudo. 

El precio de la gasolina no se fija solo en la estación de servicio ni depende únicamente de un solo actor. Es el resultado de una cadena que empieza en el mercado global del petróleo y termina en el surtidor. 

Ahora mismo, esa cadena está presionada por dos frentes al mismo tiempo: la tensión geopolítica en Medio Oriente y el cambio estacional hacia combustibles de verano. Mientras esos factores sigan presentes, los conductores podrían seguir viendo ajustes al alza en las próximas semanas.

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