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Ayuda, mensajes y espera: venezolanos en EE.UU. viven la emergencia a distancia

Voluntarios clasifican suministros para enviar a las víctimas de los sismos en Venezuela durante una campaña de donación de ayuda en Carrollton, un suburbio de Dallas, Texas, el sábado 27 de junio de 2026. (AP Foto/LM Otero)

Con una cifra oficial que hasta el domingo superaba los 1,450 muertos, 3,150 heridos y más de 12,700 desplazados, los venezolanos en Estados Unidos mantienen campañas de ayuda para las víctimas de los devastadores sismos que golpearon su país de origen.

Las autoridades también han reportado 774 edificios colapsados, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas. La cifra de desaparecidos sigue sin un conteo único: el gobierno ha hablado de cientos de personas atrapadas o no localizadas, pero listas promovidas por la oposición registraban decenas de miles de personas sin ubicar.

Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 causaron graves daños al principal aeropuerto del país, en Caracas, lo que podría complicar la llegada rápida de ayuda. Los terremotos figuran entre los más fuertes registrados en Venezuela en más de un siglo.

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Imágenes de las zonas afectadas mostraban a rescatistas y vecinos sacando de entre escombros de concreto a niños heridos, animales y civiles cubiertos de polvo y sangre.

Además de los muertos, heridos y desplazados, miles de familias siguen sin noticias de sus seres queridos. Para muchos venezolanos en Estados Unidos, la distancia ha convertido los grupos de mensajería y las redes sociales en una vía urgente para buscar información y coordinar apoyo. Más de 770,000 venezolanos viven en Estados Unidos, con comunidades numerosas en Florida, Texas y Utah.

En el área de Houston, Texas, donde vive una amplia comunidad venezolana, residentes han usado grupos comunitarios de Facebook y otras redes sociales para difundir información sobre puntos locales de donación. Entre los artículos más solicitados hay botiquines de primeros auxilios, gasas, vendas, antisépticos, guantes desechables, mascarillas, jeringas, termómetros y monitores de presión arterial.

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Varios de esos puntos de recolección están en Katy, Texas, un suburbio ubicado a unos 48 kilómetros, o 30 millas, al oeste del centro de Houston. La zona se ha ganado el apodo de “Katyzuela” por la alta concentración de venezolanos.

Daniel Arenas, residente del área, tradujo al inglés una publicación en español y la compartió en LinkedIn con la esperanza de que más personas en Houston se sumaran a las donaciones.

“Llegué a este país hace 10 años, construí una vida aquí, pero mi corazón sigue en Venezuela”, dijo Arenas. “Es devastador lo que está pasando allá. No tienen los recursos para enfrentar esto”.

Arenas, consultor de la industria marítima, contó que su esposa estaba preocupada por una tía que vive en un edificio alto en Caracas. La mujer envió un mensaje angustiada por WhatsApp después de los sismos.

“Estaba llorando y gritando. Decía que le dolía algo, pero no sabía dónde”, relató Arenas. “Dijo que lo perdió todo. Estaba desesperada”.

Arenas dijo que su esposa pudo comunicarse después con su tía.

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