Vídeo Caso Arlene Álvarez: “La justicia para mi hija es que Earls vaya a la cárcel y asuma las consecuencias”
Tony Earls fue condenado a 20 años por homicidio involuntario tras matar accidentalmente a Arlene Álvarez, de nueve años, en un tiroteo en Houston. La justicia llegó tres años después.

“La justicia para mi hija es que Earls vaya a la cárcel y asuma las consecuencias, y la injusticia para mi hija es que fue sepultada”, dice Wendy Álvarez entre lágrimas, frente a las cámaras, mientras sujetaba la mochila de Arlene, su hija de nueve años, declaró para la Oficina del Fiscal del Distrito del Condado de Harris.
“Ella será siempre una niña de cuarto grado. Mi bebé pudo ir a la escuela intermedia, pero le arrebataron esa posibilidad. Ella hubiese sido más exitosa”. El dolor que la invade entrecorta su voz, respira profundo y continúa: “La amo demasiado”, señaló.
El 23 de septiembre, luego de tres años de espera, Tony Earls fue condenado a la pena máxima de 20 años de prisión por homicidio involuntario. La noche del 14 de febrero de 2022, el hombre empuñó su arma y abrió fuego contra una camioneta. Aunque su verdadero objetivo era un sospechoso de robo, a bordo de la camioneta no había más que una familia: padre, madre y tres niños. La bala alcanzó la cabeza de Arlene, la hija mayor de la familia Álvarez.
Los Álvarez iban a cenar como siempre hacían una vez por semana a Spanky’s Pizza. Su familia relató que Arlene llevaba puestos sus audífonos: no pudo escuchar los disparos, ni la advertencia de su padre para que bajara la cabeza y se resguardara.
En ese momento, Tony Earls y su esposa estaban siendo víctimas de un asalto en la salida del cajero automático del banco Chase, ubicado en el bloque 2900 de Woodridge Drive, en Houston, Texas.

El tiroteo se desarrolló en menos de 30 segundos, desde el momento en que el sospechoso de robo apuntó con un arma a la cabeza de la esposa de Earls hasta que Earls sacó un arma y comenzó a disparar contra un vehículo que él creía transportaba al hombre que acababa de robar la billetera de su esposa. Todo quedó registrado en las grabaciones de vigilancia y fue presentado en la corte.
“Earl se llevó una gran parte de nuestro corazón ese día. Es muy difícil superar eso. Aunque esto no nos devolverá a Arlene, nos da un poco de paz”, declaró Wendy en una rueda de prensa a las afueras del tribunal del distrito este 25 de septiembre.
Armando Álvarez, padre de Arlene, relató entonces que, al verla caer, detuvo la camioneta para socorrerla. La sostuvo en sus brazos mientras Wendy pedía auxilio. Arlene ingresó al hospital con muerte cerebral y fue desconectada al día siguiente. De ella solo queda un oso de peluche que reproduce los latidos de su corazón.
Earls fue arrestado y su caso remitido a la Corte Criminal 182 del condado Harris. Inicialmente enfrentó cargos de asalto agravado por lesiones graves y, posteriormente, fue acusado de asesinato bajo la administración del fiscal de distrito Kim Ogg en junio de 2024. Más tarde, tras un cambio de fiscal, Sean Teare asumió el caso y desestimó el cargo de asesinato, sustituyéndolo por homicidio involuntario.

El juicio por homicidio involuntario inició el 17 de septiembre de 2025, tres años después del suceso, y se centró en determinar el estado mental de Earls la noche del tiroteo. La fiscalía argumentó que, aunque Earls actuó inicialmente por miedo, los disparos finales fueron impulsados por la ira y determinó que estaba dispuesto a matar al sospechoso o a cualquiera que lo acompañara.
“A él no le importó que nosotros estábamos en el carro, no le importó que pudiera matar a alguien por su enojo y malas decisiones. Eso tiene que tener consecuencias y tiene que pagar por sus malas acciones. Yo estoy pagando por sus acciones”, dijo la madre de Arlene.
La defensa, encabezada por Ana Paula Funes-Baker, argumentó que Earls actuó en defensa de su esposa, de sí mismo y de su propiedad, con el objetivo de que el jurado considerara un cargo menor.
Sin embargo, el tribunal determinó que no era posible imputar un delito menor al homicidio involuntario porque los disparos finales de Earls fueron motivados por la ira y la imprudencia, no por legítima defensa, y lo condenó a la pena máxima.

Las evidencias incluyeron grabaciones de vigilancia del cajero automático, declaraciones de la familia Álvarez, análisis balístico del vehículo y de las armas involucradas, y la llamada al 911 de Tony Earls, en la que dijo que “devolvió los disparos”, aunque no se encontró evidencia de que el ladrón hubiera disparado.
El año que Arlene fue asesinada murieron 45,222 personas por armas de fuego en Estados Unidos, según datos de Amnistía Internacional. En 2023, el Centro de Investigación Pew reportó 46,728 muertes relacionadas con armas de fuego, entre ellos, al menos 5,700 hispanos contabilizados por el Centro de Política sobre la Violencia. La muerte de Arlene, y de otras víctimas de violencia armada, alimenta el debate sobre regulaciones necesarias para el porte de armas en el país.
“La peor pesadilla la estamos viviendo nosotros. Como hispanos, estamos acostumbrados a no levantar nuestra voz, a que si nos dicen que no podemos hacer algo, nos detenemos, pero nunca dejen de luchar por sus seres queridos. El amor que nosotros tenemos por Arlene es único, fuerte y muy especial”.

