Especialistas analizan los retos de salud mental entre estudiantes del distrito más grande de Texas
Las participantes coincidieron en que la atención a jóvenes en edad escolar requiere más recursos como mayor presencia de especialistas de salud mental en las escuelas y redes comunitarias que puedan responder antes de una crisis.

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La salud mental de los adolescentes y jóvenes del Distrito Escolar Independiente de Houston (HISD, en inglés), el más grande de Texas, se ha convertido en una preocupación central para educadores, familias y organizaciones comunitarias, en medio de datos que muestran altos niveles de tristeza persistente, intentos de suicidio, miedo a asistir a clases y uso de sustancias prohibidas.
“Las tasas tienden a ser más altas entre las mujeres y también entre estudiantes que se identifican como LGBTQ”, señaló Katharine Neill Harris, investigadora del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice, durante un foro organizado por Houston Community Media (HCoM).
Harris participó junto a otras dos expertas, Najah Callander, funcionaria de HISD; y Sarah Howell, trabajadora social clínica y terapeuta, donde presentaron un diagnóstico compartido sobre la salud mental de los jóvenes estudiantes de la región.
De acuerdo con Harris, un sondeo de 2023 basado en la Encuesta de Conductas de Riesgo Juvenil, respaldado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y aplicado en escuelas de HISD, casi 42% de los estudiantes de ese distrito dijeron sentirse tristes o sin esperanza al punto de dejar sus actividades habituales durante el año anterior.
Esa cifra “representa un aumento de 32% desde 2017 y un 14% de los estudiantes de HISD, con una población infantil anual de 170,000 estudiantes” que reportaron haber intentado cuicidarse en 2023.
Según la investigadora, la encuesta no explica por qué los estudiantes reportan esas experiencias, pero permite observar tendencias del distrito y compararlas con datos nacionales. También, subrayó que los resultados ofrecen una mirada general de HISD, no un análisis de estudiantes o escuelas en particular.
Además, cerca de 16% de los estudiantes reportó haber sufrido acoso dentro del centro escolar al que asiste mientras que un 14% dijo haber sufrido acoso en línea, y una quinta parte reportó haber faltado a clases en algún momento porque se sentía insegura para asistir a la escuela.
Harris remarcó que HISD registró menos acoso que el promedio nacional, aunque observó “un aumento en años recientes”.

CONSUMO DE SUSTANCIAS Y PREVENCIÓN
El panel también abordó el consumo de sustancias entre estudiantes. Harris sostuvo que el consumo de alcohol, tabaco y marihuana muestran descensos de largo plazo entre estudiantes de HISD y a nivel nacional. Sin embargo, señaló que otros indicadores requieren atención.
De acuerdo con Harris, casi 19% de los estudiantes de HISD reportó uso indebido de analgésicos recetados en 2023. Menos de 7% dijo haber probado heroína, una proporción que, según Harris, es cuatro veces mayor que el promedio nacional.
La investigadora aclaró que esas preguntas miden si un estudiante ha probado una sustancia, no si tiene una adicción o un trastorno por consumo. Aun así, dijo que el inicio temprano puede elevar riesgos futuros.
Harris también habló sobre la naloxona, medicamento que revierte sobredosis por opioides y cuya marca más conocida es Narcan.
“Las escuelas deben tener este medicamento a la mano, pero también debería estar disponible en los hogares porque muchas sobredosis ocurren allí”, advirtió.

CENTROS SUNRISE Y SERVICIOS PARA FAMILIAS
Callander, por su parte, explicó que HISD atiende parte de las necesidades de estudiantes y familias a través de los Centros Sunrise, espacios comunitarios donde se ofrece apoyo de salud mental, alimentos, artículos de higiene, servicios después de clases y conexión con organizaciones locales.
“Los centros fueron creados para conectar a las familias con servicios en lugares donde ya buscan apoyo comunitario, no solo dentro de los planteles”, agregó Callander acerca de los ocho centros que operan en la ciudad que además trabaja en conjunto con nueve socios de salud mental que ofrecen sesiones individuales, familiares y grupales.
Una de las razones detrás del modelo, explicó, es que “no todas las familias se sienten cómodas al recibir ayuda social en la escuela de sus hijos” y que los centros permiten dar seguimiento a los servicios, “algo que no siempre ocurría cuando una familia recibía una referencia a otro recurso”.
La funcionaria dijo que los Centros Sunrise ofrecieron 2,734 horas de servicios de salud mental el año pasado y que cerca de 300 estudiantes están en atención continua este año. También afirmó que los consejeros del distrito atendieron a unos 79,000 estudiantes el año pasado y que 44% de esas atenciones estuvo vinculado con salud mental.
Aun así, Callander reconoció que los centros no sustituyen a los consejeros escolares.
TRAUMA, RELACIONES Y ESCUCHA
Para Howell, terapeuta, su trabajo directo con jóvenes le ha permitido que no solo busquen tratamiento formal, sino también que los adultos puedan escucharlos con constancia y sin reducir sus experiencias a comparaciones con otras generaciones.
“Los problemas de los niños son problemas de adultos y un intento de suicidio tiene el mismo resultado si tienes 13, 7 o 59 años”, enfatizó Howell, quien hizo un llamado para que los adultos escuchen las experiencias actuales de los adolescentes sin desestimarlas.
Howell también dijo que el enojo en jóvenes suele estar vinculado con dolor, depresión, vergüenza o trauma. En su opinión, la relación sostenida con adultos es una parte clave del trabajo con adolescentes que muestran conductas agresivas o de riesgo.
Howell fue supervisora de trabajo social escolar durante una década en Las Americas Newcomer School y Jane Long Academy, ambas en HISD. También es directora ejecutiva de Survivors of Torture, Asylee, Refugee Support (STAR Support) y fundadora de STAR Counseling & Consultation, donde trabaja con trauma complejo, salud mental latina, jóvenes inmigrantes vinculados a pandillas y prácticas clínicas con enfoque cultural.
Harris, Callander y Howell señalaron que las escuelas necesitan más recursos para responder a necesidades de salud mental.
“Esto no es una batalla que podamos pelear solos”, dijo Callander al pedir más participación ante legisladores estatales.


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