Caso “La Gordiloca”, pionera “influencer” fronteriza, enciende alarmas sobre libertad de prensa
Priscilla Villarreal se abrió un camino en la frontera mucho antes de que la palabra “influencer” dominara la esfera pública. Hace poco su caso cobró notoriedad nacional con un fallo judicial que pone en riesgo la libertad de expresión de los nuevos comunicadores.

Mucho antes de que las transmisiones en vivo se volvieran rutina y de que los creadores de contenido reclamaran un lugar en la conversación pública, Priscilla Villarreal ya convertía su celular en una sala de redacción en Laredo.
En una ciudad fronteriza donde la noticia corre rápido, “La Gordiloca” construyó una audiencia propia con reportes en Facebook, lenguaje sin filtros y una forma de contar lo que otros medios no siempre mostraban.
Esa figura, incómoda para muchos y popular para otros, volvió al centro del debate después de que la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a reactivar su demanda civil contra funcionarios locales que impulsaron su arresto en 2017.
La decisión dejó intacto el fallo del Quinto Circuito, que concluyó que policías y fiscales estaban protegidos por la inmunidad calificada porque podían creer, de forma razonable, que Villarreal había violado la ley.
Villarreal ganó notoriedad en 2015, cuando transmitió en vivo las secuelas de un homicidio, donde el atacante luego se suicidó, y comenzó a reunir una audiencia masiva en Laredo. Su página llegó a superar los 200,000 seguidores en una ciudad de unos 250,000 habitantes, una escala que la convirtió en una de las primeras figuras locales en hacer periodismo ciudadano con lógica de influencer, aunque lejos de los estándares tradicionales de la prensa.
Su choque con las autoridades escaló en 2017, después de que criticara al Departamento de Policía de Laredo y a la fiscalía del condado Webb. Luego llamó a un agente para confirmar los nombres de personas fallecidas en incidentes públicos y fue arrestada con base en una ley estatal que castiga a quien solicita información no pública a un servidor público con intención de obtener un beneficio.

Más tarde, un juez local desechó los cargos penales pero su caso, sin embargo, dejó una preocupación mayor.
A fines de marzo de este año, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó examinar el caso que acusaba a las autoridades de Laredo de violar la libertad de prensa tras su arresto y acusación por solicitar información a la policía.
La jueza Sonia Sotomayor, de origen puertorriqueño, emitió un voto disidente, afirmando que la máxima corte cometió un “grave error” al negarse a asumir el caso.
“Debería resultar obvio que este arresto violó la Primera Enmienda“, escribió en el fallo.

“ES INQUIETANTE”
“Es una locura que una periodista pueda ser arrestada por hacer su trabajo y que no tenga cómo llevar ante un tribunal a los agentes que la arrestaron para que respondan por lo que hicieron”, dijo al Texas Observer Anya Bidwell, abogada del Institute for Justice.
“Es inquietante, sobre todo en el contexto de lo que ocurre hoy en Estados Unidos, donde hay agentes de ICE en todo el país que ejercen fuerza excesiva, pero también castigan a personas por grabarlos y por criticarlos”, agregó.
Daxton “Chip” Stewart, profesor de periodismo y directivo académico en Texas Christian University, advirtió sobre el alcance que puede alcanzar el fallo en contra de Villareal.
“Hasta que un periodista pueda llevar a juicio una demanda por derechos civiles contra el Gobierno por violar la Primera Enmienda, esto deja vía libre contra cualquiera que haga periodismo, sobre todo quienes no tienen a la mano un abogado dentro de su organización”, dijo Stewart en entrevista con el Observer.
Aun con la derrota judicial, en Laredo muchos creen que el arresto le salió caro a las autoridades en términos políticos y públicos.
“Más allá de lo que dijo la Corte Suprema, o de lo que decidió no hacer, las autoridades locales quedaron mal por haber hecho eso”, declaró el abogado Joey Tellez, quien representó legalmente a Villarreal
La propia Villarreal reconoció que el revés fue un golpe.
“Ahora que tuve un par de días para pensarlo, claro que fue decepcionante”, dijo en una entrevista de abril. “No solo me afectó a mí, afectó a todo el país… porque eso solo hace que la gente piense que la policía puede hacer lo que quiera y no recibir castigo por ello”.
Con información de The Texas Observer


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