Cómo enfrentar a cobradores de deudas y detectar posibles estafas
Antes de pagar o entregar información personal, los consumidores deben verificar quién llama, exigir detalles por escrito sobre la deuda y conocer qué prácticas están prohibidas por la ley federal.

Por Herb Weisbaum, The ConsumerMan
Recibir una llamada de alguien que dice ser cobrador de deudas puede ser intimidante. No siempre es fácil saber si se trata de una agencia legítima o de un estafador que intenta presionar a uno para que pague algo que no debe.
En esos casos, la recomendación principal es actuar con calma, no tomar decisiones bajo presión y verificar toda la información antes de pagar o compartir datos personales.
Los cobradores de deudas no suelen tener buena reputación, pero cumplen una función dentro del sistema financiero. Cuando una persona se atrasa en el pago de una cuenta y no responde a los avisos del acreedor, esa deuda puede pasar a una agencia de cobro o venderse a una empresa dedicada a recuperar pagos pendientes.
Muchas agencias cumplen la ley. Sin embargo, las autoridades federales advierten que otras usan tácticas ilegales. Entre las quejas más comunes figuran cobros por montos superiores a los adeudados, llamadas de acoso, amenazas verbales, negativa a verificar deudas en disputa, divulgación indebida de información a empleadores, compañeros de trabajo, amistades o familiares, y afirmaciones falsas de que la falta de pago puede terminar en un arresto.
QUÉ HACER SI TE CONTACTA UN COBRADOR
Ignorar llamadas o cartas no hará que la deuda desaparezca. Aun así, conviene responder con cuidado y evitar entregar información sensible.
Un cobrador legítimo debe identificarse y decir para qué compañía trabaja. También debe proporcionar datos de contacto. Si la llamada es real, la agencia ya debería tener tu nombre completo y dirección, y no debería pedirte información como tu número de Seguro Social o datos bancarios.
Una señal de alerta es que el cobrador amenace con contarle sobre la deuda a tu familia, amistades, empleador o compañeros de trabajo. Ese tipo de presión busca provocar miedo y una respuesta rápida.
No importa lo que diga la persona al teléfono: no tienes que resolver nada de inmediato.
Lo más prudente es terminar la conversación hasta poder revisar la información. Puedes decir que no seguirás hablando hasta verificar la empresa y la supuesta deuda. Luego, busca datos de la compañía por tu cuenta y confirma si existe una relación real con el acreedor original.
Antes de pagar o dar información personal, exige los datos básicos sobre la deuda y sobre tu derecho a disputarla. La ley federal exige que los cobradores proporcionen información específica por carta, correo electrónico o teléfono. Deben indicar el nombre del acreedor original, el número de cuenta, si existe, el nombre y la dirección de la agencia de cobro, el saldo adeudado en una fecha concreta, un desglose de cargos, intereses y créditos, y las instrucciones para disputar la deuda.
Antes de 2021, esa información de validación debía entregarse por escrito. Ahora puede comunicarse verbalmente. Aun así, organizaciones de defensa del consumidor recomiendan pedir una copia por escrito o en formato electrónico. Tener esos datos facilita revisar la deuda, consultar tus derechos y pedir orientación antes de decidir qué hacer.
También tienes derecho a disputar toda la deuda o una parte de ella. Por ejemplo, podrías reconocer que tienes una deuda de tarjeta de crédito, pero cuestionar el monto reclamado. En ese caso, conviene disputar la deuda por escrito lo antes posible.
Si sospechas que se trata de una estafa, comunícate directamente con el acreedor original para confirmar si esa agencia de cobro trabaja realmente con ellos.

CONOCE TUS DERECHOS
La Ley de Prácticas Justas de Cobro de Deudas prohíbe varias conductas engañosas, abusivas o injustas. Por ejemplo, los cobradores no pueden intentar cobrar intereses, cargos u otros costos adicionales si el contrato original o la ley estatal no lo permiten. Tampoco pueden amenazar con quitarte bienes si esa acción no es legal en tu estado.
Un cobrador puede contactarte por teléfono, correo postal, correo electrónico o mensaje de texto. Pero la ley establece límites claros. No puede llamarte antes de las 8 a.m. ni después de las 9 p.m., salvo que tú lo aceptes. Tampoco puede llamarte al trabajo si no autorizaste ese tipo de contacto.
Además, no puede amenazarte con violencia o daño, usar lenguaje obsceno o insultante, falsear el monto de la deuda, hacerse pasar por abogado o representante del gobierno, ni decir que te demandará o que embargará tu salario si no tiene intención real de hacerlo.
Aunque no existe un límite absoluto de llamadas, una norma de la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor presume que más de siete intentos de llamada en siete días consecutivos por una misma deuda pueden constituir acoso.
TU DERECHO A DETENER COMUNICACIONES
Puedes pedir que un cobrador deje de comunicarse contigo por ciertos medios, como llamadas telefónicas, mensajes de texto, correos electrónicos o llamadas a tu celular. Algunas de esas solicitudes pueden hacerse por teléfono.
Las agencias de cobro también deben informarte sobre tu derecho a dejar de recibir comunicaciones electrónicas y ofrecerte una forma sencilla de hacerlo. Si quieres detener toda comunicación, debes hacer la solicitud por escrito. Aun así, la compañía todavía puede avisarte sobre una acción pendiente, como la presentación de una demanda.
Si tienes abogado y se lo informas a la agencia, el cobrador debe comunicarse con tu abogado y no contigo, salvo que el abogado no responda en un plazo razonable.
La Comisión Federal de Comercio recomienda hablar con el cobrador al menos una vez, incluso si crees que no debes la deuda o no puedes pagarla de inmediato. Esa conversación puede ayudarte a determinar si la deuda es realmente tuya. Si no lo es, puedes disputarla.
Pedir que cesen las comunicaciones no elimina la deuda. Si disputas la deuda dentro de los 30 días posteriores al primer contacto, el cobrador no puede seguir exigiendo el pago hasta resolver la disputa.
DERECHO A LA PRIVACIDAD
En general, un cobrador de deudas no puede hablar sobre tu deuda con nadie más que contigo o con tu cónyuge.
La única razón por la que puede comunicarse con otra persona es para tratar de obtener tus datos de contacto si no los tiene. Incluso en ese caso, la ley le prohíbe mencionar la deuda.

ALGUNAS DEUDAS PUEDEN SER MUY ANTIGUAS PARA SER COBRADAS
Un acreedor puede presentar una demanda civil contra una persona que no pagó una deuda, pero solo durante un periodo determinado. Ese plazo varía según el estado y el tipo de contrato.
Cuando una deuda supera el plazo legal para demandar, se considera prescrita. Eso significa que los cobradores no pueden amenazar con demandarte ni iniciar acciones legales para cobrarla. Hacerlo puede considerarse una práctica comercial injusta o engañosa.
Aun así, los cobradores pueden seguir presionando para que pagues, y sus tácticas pueden confundir a los consumidores. En algunos estados, aceptar hacer un pago pequeño o reconocer la deuda puede reactivar el plazo legal y abrir la puerta a una demanda.
Por eso, antes de hacer cualquier pago, confirma que la deuda sea tuya, verifica que el monto sea correcto y revisa su antigüedad. Si tienes dudas, busca asesoría legal antes de responder.
Con la información correcta, puedes decidir si disputas la deuda, si no respondes o si negocias un plan de pago. También puedes negociar el monto. Muchas agencias aceptan cerrar el caso por una cantidad menor a la deuda original.
LOS ESTAFADORES SE HACEN PASAR POR COBRADORES
Los falsos cobradores intentan asustar a las personas para que paguen deudas inexistentes. A menudo dicen llamar desde un despacho legal con un nombre que suena creíble.
También pueden usar información robada en filtraciones de datos, como los últimos cuatro dígitos del número de Seguro Social, para que la llamada parezca legítima.
Incluso personas que saben que no tienen deudas pendientes pueden dudar cuando reciben una llamada agresiva o muy convincente. Algunas llegan a pensar que alguien pudo haber pedido préstamos a su nombre.
Las autoridades han presentado demandas contra estafadores que se hacen pasar por cobradores y que han logrado robar millones de dólares a consumidores que no debían nada.
Una señal clave de fraude es la forma de pago exigida. Los cobradores legítimos aceptan cheques, tarjetas de crédito o débito. Los estafadores suelen pedir transferencias, aplicaciones de pago, tarjetas de regalo, tarjetas prepagadas o bitcoin. Esos métodos son difíciles de rastrear y casi imposibles de revertir.
Nunca pagues de esa manera, sin importar la amenaza. No pagar un préstamo no es un delito penal. Por eso, amenazar con cargos criminales por una deuda civil es ilegal.
Si fuiste víctima de una estafa de cobranza o si un cobrador te amenazó, acosó o mintió, puedes presentar una queja ante la Comisión Federal de Comercio.
AYUDA DISPONIBLE
Aunque una deuda ya haya pasado a cobranza, un consejero de crédito sin fines de lucro puede ayudarte a evaluar opciones.
El apoyo puede incluir una revisión de tu presupuesto, orientación sobre cómo responder a la agencia de cobro y estrategias para recuperar control financiero. La posibilidad de incluir una deuda específica en un plan formal de pago dependerá de las políticas de cada agencia, pero una consulta inicial con un consejero certificado puede ser un buen primer paso.
Esta historia fue publicada originalmente en inglés por Consumers’ Checkbook.
Herb Weisbaum, editor colaborador conocido como “The ConsumerMan”, es un periodista de radio y televisión ganador de premios Emmy y uno de los principales expertos en temas de consumo en Estados Unidos. Durante más de 40 años ha trabajado en defensa de los consumidores y ha cubierto ese sector para CBS News, The Today Show y NBCNews.com. También puedes encontrarlo en Facebook, Bluesky, X, Instagram y en ConsumerMan.com.

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