Cómo los plásticos que enviamos a los océanos regresan a nosotros
Los residuos plásticos llegaron a todos los rincones del planeta, amenazan a la fauna marina y hasta se han detectado en el cuerpo humano.
Por Abel López, Huella Zero
La contaminación con plásticos en fuentes de aguas como los ríos, lagos y océanos es un problema cada vez mayor. Los daños que causan están bien documentados, como la destrucción de ecosistemas y su introducción en el cuerpo humano, pero aún no se ha descubierto cuán perjudiciales pueden llegar a ser estas partículas.
Los residuos plásticos, entre ellos los microplásticos y nanoplásticos según su tamaño, han llegado a todos los rincones del planeta, afirma Marce Gutiérrez-Graudiņš, fundadora y directora ejecutiva de Azul, organización que trabaja con latinos para proteger costas y océanos.
Los plásticos son materiales sintéticos hechos principalmente de polímeros, producidos a partir del petróleo y el gas natural como materia prima mediante un proceso que transforma los recursos en diversos tipos de plásticos.

Científicos descubrieron que los océanos están contaminados por un “smog plástico” de aproximadamente 171 billones de partículas plásticas, lo que equivale a un peso de 2,3 millones de toneladas. Los expertos llegaron a esa conclusión al analizar datos de casi 12,000 puntos de muestreo en los océanos Atlántico, Pacífico e Índico y el mar Mediterráneo, entre 1979 y 2019.
“El problema más grande es que para cuando llega al océano, ese plástico ha dejado una estela de destrucción a su paso. El plástico está propiciando más producción y extracción de hidrocarburos. Entonces tenemos que contemplar los efectos y daños del plástico no nada más en su etapa final”, advirtió Marce Gutiérrez-Graudiņš.
“ESTAMOS SATURADOS Y HUNDIDOS EN PLÁSTICOS”
Los residuos plásticos contaminan las vías fluviales y los océanos, matan la vida silvestre y se infiltran en nuestra cadena alimentaria.
La activista y fundadora de Azul explicó que el plástico es un agente foráneo en el agua que muchas veces es confundido por la fauna marina como alimento, lo que puede provocar su intoxicación y acabar con su vida, o quedar atrapada en ellos.
Además, comienzan a conocerse los efectos de los microplásticos en las personas: han sido detectados en placentas y en vasos sanguíneos, por mencionar dos ejemplos; y pueden interferir en el sistema endocrino, el cual regula diversas funciones del cuerpo mediante la producción y liberación de hormonas.
En el medioambiente, los plásticos no conservan su forma inicial, como bolsas o botellas, sino que al estar expuestos a elementos naturales, como la luz y otras sustancias, comienzan a degradarse, pero no en su totalidad, y causan contaminación.
“Si la fauna marina lo está comiendo, muy fácil puede regresar a nosotros a la hora de comer. Los problemas seguirán a largo plazo (…) Estamos saturados y hundidos en plásticos”, advierte Gutiérrez-Graudiņš.
LO QUE NO VEMOS A SIMPLE VISTA
Una reciente investigación detectó un promedio de 240,000 partículas de nanoplásticos en botellas de 1 litro de agua, despertando asombro y temor; no solo por el descubrimiento, sino por la poca información disponible sobre los posibles efectos en la salud de las personas.
Las partículas de nanoplásticos, incluso más diminutas que los microplásticos, son tan pequeñas que no las podemos ver a simple vista. El estudio lo realizaron investigadores de Columbia University Lamont-Doherty Earth Observatory, Columbia University y Columbia Mailman School of Public Health.
Los nanoplásticos miden menos de una micra (también llamado micrómetro), la cual es una millonésima parte de un metro. En comparación, el espesor de un cabello humano mide aproximadamente 83 micras.
Los expertos todavía analizan los efectos de los nanoplásticos sobre el cuerpo humano, ya que pueden entrar a los tejidos del organismo. Phoebe Stapleton, toxicóloga de Rutgers University, explicó que aún estudian si es peligroso y cuánto. “La investigación actual está analizando lo que hacen en las células”, comentó en un contacto con la agencia AP.
HORA DE ALZAR LA VOZ
Gutiérrez-Graudiņš explica que afrontar el problema requiere deshabituarse a los plásticos de un sólo uso y reducir al mínimo su consumo, así como también exigir acciones a los líderes locales.
“Yo le diría a la gente que tratara de usar lo menos posible las cosas de un solo uso, y sobre todo que le comuniquen a sus gobernantes, a las personas en liderazgo en sus comunidades, que [la contaminación por plásticos] es algo que les preocupa”, expresó.
En Azul tienen experiencia en llevar peticiones a las personas que ocupan cargos de liderazgo, como legisladores, con el fin de buscar cambios. Gutiérrez-Graudiņš abogó por limitar la producción de plásticos, así como una transición justa para las comunidades y considerar las preocupaciones sobre la salud pública.
Otras acciones más pequeñas y sencillas, como por ejemplo, reciclar los plásticos o reutilizar materiales, pueden aliviar la presión sobre el planeta. Con poco podemos comenzar a marcar una diferencia.


