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La gran nación transnacional y Trump

Es importante que el tema migratorio se vea de una forma positiva tanto para EE. UU. y México, ya que muchos mexicanos que radican en la Unión Americana han avanzado en su educación, así como en su entorno laboral y social.

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Banner Opinión Dr. Juan Hernández

El tema migratorio acompañará a la relación Estados Unidos-México toda la vida. Es inevitable y, me atrevo a decir, que necesario. No obstante, para muchos especialistas la clave para que este tema se vea como algo positivo para ambas naciones radica en cómo nos vemos los mexicanos hoy en día como país.

Me explico. A partir de la reforma constitucional del 2021, se considera mexicano a todas las personas que hayan nacido en el extranjero y que tengan padres o abuelos mexicanos. Es decir, ya se considera a la segunda y tercera generación, lo que nos convierte en una gran nacional transnacional.

¿A qué me refiero? Hablo de que nuestro país está formado por 170 millones de mexicanos, 130 millones que viven en territorio nacional y 40 millones que radican más allá de nuestras fronteras (97% en Estados Unidos).

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Si bien unos de los factores más importantes para las dos victorias electorales que ha tenido Donald Trump es precisamente atacar a los millones de migrantes que radican en su país, muchos líderes migrantes mexicanos sorpresivamente ven con buenas expectativas lo que pueda hacer Trump en su segunda oportunidad como presidente de los Estados Unidos.

Algunos de ellos, incluso, piensan que, en la guerra contra el narcotráfico, por ejemplo, Trump pudiera tener mejores resultados que el gobierno federal de nuestro país, sobre todo si realiza alguna intervención en estados como Sinaloa o Tamaulipas. (No olvidemos que muchos de los migrantes indocumentados que radican en la Unión Americana han escapado de sus lugares de origen en México, precisamente por la violencia del crimen organizado.)

Muchos líderes migrantes mexicanos ven un futuro promisorio y compartido en Estados Unidos. (Foto: Canva)

Ahora bien, existe un antecedente de las acciones que podría emprender Trump en contra del crimen organizado. Hace tiempo, el senador republicano, Lindsey Graham (con quien trabajé en la campaña de John McCain), presentó una iniciativa denominada la “Ley Narco”, la cual buscaba combatir a los cárteles mexicanos, sobre todo a los que trafican con fentanilo, ya que su consumo mata a más de 100 mil personas al año en Estados Unidos.

La propuesta de Graham no logró consolidarse, sin embargo, hoy vemos que el tema del fentanilo fue una de las cartas que se pusieron sobre la mesa el día que Trump y Claudia Sheinbaum hablaron por teléfono para detener los temidos aranceles del 25% que se aplicarían a nuestras exportaciones.

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Entonces, ¿qué debería hacer Sheinbaum ante los embates que seguirá propinando Donald Trump contra México? La respuesta es no reaccionar a las amenazas del presidente estadounidense y, más bien, trabajar con los latinos más influyentes como Tony Rivero, pero hacerlo como la gran nación transnacional que somos y de la que les hablé al inicio de este artículo.

Lo primero que debería hacer Sheinbaum es, en la “mañanera” del próximo lunes, invitar al Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, a cenar en Palacio Nacional. ¡Podrían hablar del PIB que producen los latinos en la Unión Americana, incluido obviamente el de los mexicanos migrantes! O también podrían entenderse en el tema migratorio, del cual Marco Rubio ha dicho que no existiría crisis si no existieran problemas con Cuba, Venezuela y Nicaragua; es decir, no ve a nuestro país como el origen del problema.

Finalmente, muchos líderes migrantes mexicanos ven un futuro promisorio y compartido en Estados Unidos. Y lo ven de esa manera porque sus hijos o nietos que radican en la Unión Americana han avanzado en su educación, así como en su entorno laboral y social. 

Los migrantes mexicanos ya no son únicamente trabajadores agrícolas, también son jefes de flotillas en la industria de la construcción, gerentes de restaurantes en las principales ciudades estadounidenses, o grandes promesas deportivas en importantes universidades. 

Quizás, es hora de que el gobierno federal, empresarios y fuerzas políticas de México confiemos más en trabajar con diputados estadounidenses. Esto sería mucho mejor que caer en la telaraña de amenazas de Donald Trump y perdernos en un limbo del que nadie ha salido vivo hasta el momento.

Juan Hernández es Secretario del Migrante y Enlace Internacional y presidente de la Coordinación Nacional de Oficinas Estatales de Atención al Migrante (CONOFAM) en México. Esta columna fue publicada originalmente en El Sol de Mexico. 

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Autor(a)

El Dr. Juan Hernández es escritor, internacionalista, analista político y experto en comunicación estratégica. Fue reconocido por Hispanic Business como uno de los 100 hispanos más influyentes, así como Humanitario del Año por Latin Trade Magazine. Tiene una licenciatura de la Lawrence University y un doctorado de Texas Christian University.