Progreso con límites: las latinas sostienen la economía texana, pero la brecha salarial y demás barreras persisten
En Texas, las latinas enfrentan brechas salariales severas, menor acceso a capital y pérdidas de ingresos que superan los $1.7 millones, según el más reciente informe de HOPE.

En Texas, uno de los motores económicos más poderosos de Estados Unidos, las latinas, son parte del combustible que lo mantiene en marcha. Su participación en la fuerza laboral y el emprendimiento crece a un ritmo acelerado, pero las desigualdades salariales y el acceso limitado al capital siguen frenando su verdadero potencial.
El más reciente reporte de Hispanas Organizadas por la Igualdad Política (HOPE, en inglés) sobre el estatus económico de las latinas en Estados Unidos revela avances notables —como un aumento de más del 36% en las ganancias desde 2019—, pero también deja claro cuánto cuesta, en dinero y oportunidades, ser mujer y latina en la segunda economía estatal del país.
La organización analizó los cinco estados con mayor población de mujeres latinas: California, Texas, Florida, Nueva York e Illinois. Texas ocupa el segundo lugar, con una representación del 19.9% de mujeres latinas, solo superado por California, donde las latinas constituyen el 20.2% de la población.
Las mujeres latinas han experimentado un crecimiento de sus ganancias medias de más del 36% entre 2019 y 2024, superando el incremento registrado por la población total, que fue de 23.4%.
“Las mujeres latinas representarán cerca del 10% de la población en 2024, eso quiere decir que, para 2026, representaremos más del 13% de la población del país. Una de cada 10 personas en el país, es una mujer Latina”, resaltó la Dra. Elsa Macias, la investigadora en jefe y autora del informe de HOPE durante el lanzamiento de la investigación.
“Encontramos áreas en las que las latinas están logrando grandes avances, pero también muchas en las que aún enfrentan dificultades. Muchas de las latinas con las que hablamos expresaron incertidumbre sobre su futuro financiero”, agregó.

REDUCCIÓN MÍNIMA DE LA BRECHA SALARIAL
Pese a los avances, el progreso no ha sido suficiente para cerrar las brechas históricas. La desigualdad salarial continúa siendo uno de los mayores obstáculos para la movilidad económica de las mujeres latinas en Estados Unidos. Aunque entre 2023 y 2024 se observó una leve mejora —la brecha se redujo en tres centavos—, las latinas aún ganan en promedio $0.53 por cada dólar que percibe un hombre blanco no latino.
En Texas, uno de los motores económicos más grandes del país, la disparidad es aún más marcada. Las mujeres latinas —que representan el 19% de la población estatal y el porcentaje más alto de latinas nacidas en Estados Unidos— ganan apenas $0.42 por cada dólar que gana un hombre blanco, lo que posiciona al estado entre los de mayor desigualdad salarial. Esta brecha, advierte el informe, limita la capacidad de las trabajadoras para acumular riqueza y alcanzar estabilidad financiera.
Para dimensionarlo: en 2024, el promedio de todas las mujeres mayores de 15 años que trabajan a tiempo completo y durante todo el año fue de $0.81 por cada dólar que gana un hombre blanco. Entre las latinas, esa cifra se reduce a $0.53, y en Texas, a tan solo $0.42.
REPRESENTACIÓN EN PUESTOS DE PODER
Entre 2015 y 2025, las latinas han ganado presencia en los espacios de liderazgo político, aunque el avance sigue siendo lento y desigual. Hay progresos en el Congreso y en los gobiernos estatales, pero casi nula representación en el ámbito corporativo, donde su participación (1.7%) sigue siendo muy baja.
El dato evidencia que, a pesar de los avances educativos y económicos, las latinas aún enfrentan barreras para acceder a posiciones de poder y toma de decisiones, tanto en el sector público como en el privado.
PARTICIPACIÓN EN LA FUERZA LABORAL
El estudio también revela un aumento sostenido en la participación de las latinas dentro del mercado laboral. En 2024, su tasa de participación alcanzó un máximo histórico de 58.9%, y las proyecciones indican que seguirá creciendo hasta 59.6% para 2034.
Aun así, el avance cuantitativo no siempre se traduce en mejores condiciones. Las mujeres latinas continúan concentradas en sectores de menor remuneración: el 30% trabaja en servicios y el 25% en ventas u oficinas, ocupaciones que suelen requerir menos formación especializada. Solo el 31% accede a puestos de gerencia o profesiones de alto ingreso, frente al 49% de las mujeres blancas. Esta segregación ocupacional perpetúa las brechas salariales y limita las oportunidades de movilidad económica.
En Texas, la tasa de desempleo de las latinas mostró una leve mejoría, pasando del 5.0% al 4.8% entre 2023 y 2024, lo que sugiere un avance en el acceso al empleo, aunque no necesariamente en su calidad ni en su remuneración.
PÉRDIDA ECONÓMICA DE POR VIDA
El impacto de la brecha salarial a lo largo de una carrera laboral de 40 años es profundo. En 2023, la latina promedio que trabaja a tiempo completo y durante todo el año perdió el equivalente a $1,218,000 frente a lo que gana, en promedio, un hombre blanco no latino a lo largo de su vida laboral. Dicho de otro modo, una mujer latina tendría que trabajar hasta los 90 años para acumular lo que un hombre blanco gana a los 60.
Texas registra una de las pérdidas salariales de por vida más altas del país, lo que limita severamente los recursos económicos disponibles para cubrir necesidades básicas como la vivienda, el pago de deudas estudiantiles o el ahorro para la jubilación. En este estado, la pérdida salarial de por vida para la latina promedio fue de $1,703,080 en 2023, la segunda más alta entre los cinco estados analizados, solo superada por California ($2,187,080).
La llamada “pérdida económica de por vida” representa el dinero que una trabajadora deja de ganar a lo largo de su carrera debido a la brecha salarial de género y raza. En otras palabras, refleja la diferencia acumulada entre los ingresos que percibe una mujer latina y lo que habría ganado si recibiera el mismo salario que un hombre blanco en condiciones equivalentes.
Este indicador pone en perspectiva el efecto sostenido de la desigualdad salarial: no se trata solo de una brecha anual, sino de más de un millón de dólares menos en oportunidades de ahorro, inversión, vivienda o jubilación a lo largo de toda una vida laboral.

LATINAS COMO EMPRESARIAS
El informe también destacó que el emprendimiento femenino latino está redefiniendo el panorama económico de Estados Unidos. Entre 2019 y 2022, el número de empresas empleadoras propiedad de latinas creció un 36%, marcando el surgimiento de una nueva generación de mujeres decididas a liderar y generar riqueza.
En total, las empresas propiedad de latinas ascienden a casi 2.4 millones (2.398,841), según datos de 2022. Colectivamente, estas compañías generaron más de $184.8 mil millones en ingresos y emplearon a 893,319 personas, lo que posiciona a las latinas como una fuerza económica significativa en el país.
Estas empresarias están abriendo negocios a un ritmo récord y se consolidan como un motor clave de la economía nacional. Sin embargo, detrás de este avance persisten profundas disparidades estructurales: el 94.6% de las empresas propiedad de latinas son negocios sin empleados, mientras que solo 121,841 califican como empresas empleadoras. Aun así, estas últimas concentran el 65% del ingreso total generado por los negocios liderados por mujeres latinas.
“Las latinas están creando negocios a un ritmo más alto que cualquier otro grupo. Contribuyen en sus hogares, en sus lugares de trabajo y en el ámbito empresarial — y eso tiene un impacto tremendamente positivo en nuestra economía”, señaló Patty Juarez, vicepresidenta ejecutiva de Asuntos Públicos y Participación Externa de Wells Fargo.
A pesar de su dinamismo, las empresas latinas enfrentan obstáculos que frenan su expansión. En promedio, las empresas empleadoras propiedad de latinas generan apenas el 54% de los ingresos de compañías equivalentes dirigidas por mujeres blancas, y las firmas sin empleados alcanzan solo el 79%.
Entre las principales barreras destacan el acceso limitado al capital, la concentración en industrias de baja rentabilidad —como los servicios de limpieza, cuidado personal o apoyo administrativo— y la falta de asesoramiento empresarial. No obstante, las latinas están ganando terreno en sectores de alto crecimiento, como salud y asistencia social (15.7%), servicios profesionales y técnicos (14%), y alojamiento y alimentación (13%), que en conjunto concentran más del 42% de las empresas empleadoras propiedad de latinas.
Texas se consolida como uno de los epicentros del emprendimiento latino en Estados Unidos. En 2022, las empresas empleadoras propiedad de latinas en el estado alcanzaron las 18,400, generando más de $21.6 mil millones en ingresos y empleando a 188,151 personas.
Las latinas representan el 26.1% de todas las empresas hispanas empleadoras y el 17.7% de los negocios propiedad de mujeres en Texas. Aunque Florida tiene un mayor número de empresas, las latinas texanas destacan por su aporte al empleo y su capacidad para sostener negocios en sectores competitivos.
Los grupos focales realizados en Texas como parte del informe sobre el estatus económico de las latinas revelaron las realidades detrás de las cifras: mujeres que enfrentan barreras educativas por las exigencias familiares y expectativas culturales, incertidumbre laboral y temores financieros que limitan sus oportunidades de progreso.
Algunas expresaron preocupación por el costo de la vivienda o por no contar con suficiente conocimiento para invertir, mientras otras reconocieron la influencia de la mentalidad de escasez en sus decisiones económicas. Aun así, varias participantes destacaron su compromiso con la comunidad hispana, reflejando que, en el segundo motor económico del país, las latinas no solo sostienen la economía, sino también el tejido social que la impulsa.
Aun con estos avances, el panorama económico de las latinas en Texas sigue marcado por una contradicción: son una de las fuerzas más dinámicas del mercado laboral y del emprendimiento, pero continúan enfrentando brechas salariales, barreras de acceso al capital y una distribución desigual de oportunidades.
En el segundo motor económico del país, donde su trabajo sostiene parte del impulso productivo, las latinas siguen demostrando que su crecimiento no es casualidad, sino el resultado de resiliencia, esfuerzo y liderazgo en un sistema que aún tiene mucho por equilibrar.

