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Opinión: Crece la tensión entre EE. UU. y México por declaraciones de Donald Trump

Mientras tanto, cae la aprobación del presidente estadounidense y aumenta la visión positiva de los migrantes.

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Banner Opinión Dr. Juan Hernández

Una grieta inesperada sacudió este mes la política de Estados Unidos: cae la aprobación de Donald Trump y sube dramáticamente la aprobación de los migrantes. Según Gallup, la aprobación de Trump cayó al 37 %, su punto más bajo desde que inició su segundo mandato, y según Pew Research, casi el 70 % de los estadounidenses cree que los inmigrantes fortalecen al país. ¡Increíble!, pero hoy los estadounidenses aprueban más a los migrantes que a su propio presidente Donald Trump.

La percepción positiva hacia los migrantes crece entre jóvenes, votantes independientes y ciudadanos urbanos. No es poca cosa: en un clima político tan polarizado, ver a los migrantes como parte de la fortaleza nacional es una señal poderosa de que el muro del prejuicio empieza a resquebrajarse. Ese cambio de percepción se da justo cuando en Washington se destinan recursos históricos para reforzar la frontera y aumentar las deportaciones.

Ilustración de los presidentes de México y los Estados Unidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum minimizó las declaraciones desde la Casa Blanca, calificándolas de “opiniones” sin mayor relevancia y reiterando que no habrá tropas estadounidenses en México. (Ilustración: La Esquina TX)

Esta semana se confirma que el presupuesto aprobado con el llamado One Big Beautiful Bill Act ya está generando efectos inmediatos: se canalizaron cerca de 170 mil millones de dólares adicionales al Departamento de Seguridad Nacional para una fuerte ofensiva de deportaciones, incluyendo la construcción del muro, más centros de detención y personal para ICE. 

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Esta movilización ha encendido señales de alarma en congresistas de ambos partidos, que denuncian falta de transparencia y ponen en duda el control democrático sobre estas medidas. El dinero ya está asignado, pero Trump quiere ir más allá: no solo con muros y deportaciones, sino con operaciones militares directas.

Aunque Trump pierde popularidad, sube el tono de sus amenazas. Esta semana volvió a prometer acciones militares contra los cárteles en México, lo que encendió alertas en medios y analistas de seguridad. 

Marco Rubio, Secretario de Estado de Estados Unidos, secundó la línea dura y advirtió: “Esas redes se extienden desde el régimen de Maduro en Venezuela… hasta los distintos cárteles que operan en México, y en medio”.

La presidenta Claudia Sheinbaum minimizó ambas declaraciones, calificándolas de “opiniones” sin mayor relevancia y reiterando que no habrá tropas estadounidenses en México. Luego, un líder migrante en Texas me dijo: “Aunque no me gusta su discriminación hacia los migrantes, ojalá sí les pegue duro a los narcos en México y en Estados Unidos”.

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Sé que a veces peco de optimista. Tal vez esta caída en la aprobación de Trump sea pasajera.

Tal vez aún falta mucho para que el discurso del odio pierda su fuerza. Pero algo se ha movido. Y a veces, eso basta para empezar a cambiar la dirección de una nación. Octavio Paz advirtió: “el nacionalismo es útil para resistir, pero nocivo para convivir.” El populismo de Trump ha usado ese nacionalismo como bandera. Ha exaltado a unos, ha despreciado a otros.

La pregunta es inevitable (y trataré de abordarla en otro artículo): si en Estados Unidos el respaldo al populismo se debilita, ¿ocurrirá lo mismo en México? En nuestro país, también se ha construido un muro: no de concreto, sino de desconfianza. 

Varios manifestantes sostienen pancartas con consignas en contra de las redadas migratorias en una marcha pacífica convocada en Houston, Texas, el 13 de junio de 2025.
Varios manifestantes sostienen pancartas con consignas en contra de las redadas migratorias en una marcha pacífica convocada en Houston, Texas, el 13 de junio de 2025. (Foto: La Esquina TX)

Un muro que separa a “los conservadores” de “el pueblo”, a “los neoliberales” de “los de la transformación”, a quienes cuestionan del “pueblo bueno y sabio”. Como dijo Enrique Krauze: “los muros más peligrosos no se construyen con piedra, sino con prejuicio.”

Trump cae. No hay promesas. No hay garantías. Pero cuando incluso las encuestas empiezan a abrir grietas, vale la pena prestar atención… y prepararnos para construir algo mejor.

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Esta columna de opinión fue publicada originalmente en El Sol de México

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Autor(a)

El Dr. Juan Hernández es escritor, internacionalista, analista político y experto en comunicación estratégica. Fue reconocido por Hispanic Business como uno de los 100 hispanos más influyentes, así como Humanitario del Año por Latin Trade Magazine. Tiene una licenciatura de la Lawrence University y un doctorado de Texas Christian University.