La denominada megamarcha del 9 de abril de 2006 en Dallas, Texas, es recordada como el movimiento civil más concurrido en la historia del estado. Más de medio millón de personas exigían al Congreso que aprobara un camino legislativo para legalizar a los inmigrantes indocumentados.
Muy poco ha cambiado desde entonces, si comparamos el panorama migratorio actual de la Administración de Donald Trump con las actividades que impulsaron aquella demostración que buscaba, además, detener el avance de un proyecto de ley conocido como la ley Sensenbrenner.
La Ley de Protección Fronteriza, Antiterrorismo y Control de la Inmigración Ilegal de 2005 (HR 4437), discutida y aprobada en la Cámara de Representantes, criminalizaba el solo hecho de ser indocumentado.

También proponía aumentar la seguridad fronteriza y castigaba con pena de cárcel a quienes ayudaran a una persona indocumentada, e incluía a las organizaciones caritativas y centros religiosos.
Domingo García, abogado y expresidente de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, en inglés), fue uno de los principales organizadores de aquella marcha de 2006 y de varias otras. Desde hace varias semanas, el que fuera también representante estatal y concejal de Dallas, junto a un grupo importante de activistas y organizaciones cívicas y comunitarias del noreste de Texas, quiere volver a hacer historia.
—Esa ley fue derrotada (la HR 4437)—, apunta García en entrevista con La Esquina TX, refiriéndose a la importancia de marchar pacíficamente y atraer multitudes por una causa.

—¿Y esta vez qué piensan lograr?
—Ahora vamos a marchar en contra de las deportaciones masivas y de proyectos que quieren eliminar la residencia a los residentes permanentes o que están solicitando asilo político. Los agentes de ICE no andas detrás de inmigrantes con antecedentes criminales, están levantando a personas que tienen TPS (Estatus de Protección Temporal) o residentes permanente con cualquier tipo de delito menor, como DWI (conducir bajo los efectos del alcohol o drogas), que normalmente no se enfocaban en eso.
—¿Piensan repetir el éxito del medio millón de personas congregadas como en 2006?
—No sabemos cuánta gente va a llegar con exactitud. Yo sé que hay mucho miedo ahora en la comunidad a la que queremos darle esperanza, que sí se puede luchar y pelear por la dignidad y el respeto de todos los seres humanos y lograr una reforma migratoria que dé la oportunidad legal a la gente que está aquí, en este país, que paga impuestos, que con sus manos está forjando este país trabajando en la construcción, produciendo los alimentos que consumimos en todos los sectores de la economía americana.
—¿Pero no es lo mismo por lo que han estado reclamando en los últimos 20 años y no llega la anhelada reforma migratoria?
—El sistema migratorio está resquebrajado, no hay duda. La realidad es que los inmigrantes no han recibido la oportunidad del sueño americano y los políticos en Washington, de la izquierda y la derecha, no han podido pasar una reforma porque es algo muy controversial en Estados Unidos. Y cuando ven las cifras, más de 66 millones de hispanos en el país, los de la derecha los usan políticamente, como te dije en una oportunidad, mientras que los de izquierda quieren nuestros votos, pero no quieren pasar una reforma migratoria porque tienen miedo a perder las elecciones.
—¿Y qué le diría a los que piensan que con marchas no se va a ningún lado, que quizás la mejor alternativa y la más directa es a través de cambios legislativos como los que usted está mencionando?
—Muchos de los inmigrantes ya tienen hijos o hijas que ya son ciudadanos estadounidenses, pueden registrarse para votar y pueden decidir en las elecciones Es necesario que la gente vote y lo haga por candidatos que van a apoyar a nuestra comunidad, que van a escuchar nuestras voces. Y esto contrasta con lo que estamos viendo ahora en la extrema derecha, que quieren deportar a todos, quieren construir un muro entre México y Estados Unidos. Ahora el presidente Trump ha anunciado que va a imponer aranceles a productos que vienen de México a Estados Unidos, ocasionando posiblemente una crisis más fuerte en México, que puede resultar en más inmigración ilegal, donde las personas caen en manos de los coyotes, los traficantes de humanos, y donde resultan tragedias como las de quienes mueren en el desierto o cruzando el río.
—¿Hay algún plan para efectuar otras marchas en otras ciudades de Texas?
—Así es, vamos a movilizar todo el estado de Texas, que es el segundo estado más grande del país, y si podemos lograr una victoria aquí a nivel estatal o local, entonces eso se puede convertir en un contrataque contra la política de la extrema derecha y a favor de una reforma migratoria apoyada por los dos partidos. Necesitamos republicanos, demócratas e independientes que entiendan que los inmigrantes son algo positivo para este país, que es algo que se debe apoyar. Lo que vemos en la construcción de Estados Unidos, en la Estatua de la Libertad, son los valores reales de este país. Y como cristiano que soy, sé que necesitamos recordar lo que dice nuestra fe: ayudar a otros, darles la mano y no cerrarles la puerta en sus caras cuando necesitan ayuda.
—¿Sabes si llegarán manifestantes de otras ciudades a la marcha en Dallas?
—Sabemos que hay grupos que llegarán de San Antonio y otras ciudades hacia Dallas. En el 2006 nos dieron permiso para 20,000 personas y llegaron medio millón. Es posible que tengamos 50,000 o 100,000 personas, no lo sabemos todavía, pero cualquier persona puede llegar.
—El temor es latente para un sector de la población. ¿Creen que aún así asistirán?
He escuchado algunas voces que tienen miedo, que posiblemente habrá manifestantes de la extrema derecha y que pueden surgir problemas. Pero estamos trabajando en conjunto con el Departamento de Policía de Dallas y con el FBI para identificar a personas que posiblemente puedan causarnos problemas desde la extrema derecha. Estamos preparados y listos, y yo pienso que va a ser una marcha familiar. Estamos pidiendo que todos traigan banderas americanas, que se vistan de blanco por la paz y que continúen con el mensaje de que queremos una reforma migratoria ya.
La Megamarcha se realizará el 30 de marzo en Dallas, Texas, a partir de la 1 p.m. en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe ubicada en 2215 Ross Avenue.
Comentarios (1)
Los comentarios están cerrados.







Texas no gobierna un tratado dentro dos países. La Comisión Internacional de Límites y Aguas, miembros que igualmente representan los dos países tienen este cargo. Porfavor, que se respeten ambos soberanía o será que Claudia les va tener que enseñarles! Isidro 832-446-8647