Investigación: uso de llaves de estrangulamiento por agentes migratorios exponen un patrón nacional
Registros audiovisuales y testimonios recopilados por ProPublica revelan prácticas de detención que comprometen la integridad física de personas arrestadas, incluidos ciudadanos estadounidenses, y reabren el debate sobre la supervisión del uso de la fuerza federal.

2. Arnoldo Bazán es sometido a una llave de estrangulamiento en Houston (Cortesía Familia Bazán vía ProPublica)
3. Luis Hipolito en Los Ángeles (Cortesía the_moxie_report vía ProPublica).
El trayecto a la escuela terminó en un episodio de pánico para Arnoldo Bazán, un adolescente nacido en Estados Unidos. De acuerdo con su testimonio, un grupo de agentes federales lo persiguió por varias cuadras antes de sujetarlo por el cuello con una técnica que le impidió respirar.
“Empecé a gritar con todo lo que tenía, porque no podía respirar y sentí que me iba a desmayar y morir”, declaró el joven en entrevista con ProPublica.
El incidente ocurrió en Houston y quedó documentado en video. Aunque Arnoldo es ciudadano estadounidense, fue detenido durante un operativo encabezado por agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE en inglés), adscritos al Departamento de Seguridad Nacional.
La escena —vehículos sin identificación visible, agentes vestidos de civil y el uso de fuerza física sobre un menor— se convirtió en uno de los casos más notorios de una investigación del medio ProPublica, que identificó más de 40 episodios similares en distintas ciudades del país.
Según el análisis periodístico, los agentes recurrieron a llaves de estrangulamiento y técnicas de restricción del cuello, maniobras que pueden cortar el flujo de aire o de sangre al cerebro y que están prohibidas por las propias normas federales, salvo en situaciones extremas que impliquen fuerza letal.
FUERZA Y CONFUSIÓN EN OPERATIVOS FEDERALES
Especialistas en uso de la fuerza consultados por ProPublica subrayaron que estas prácticas no solo contradicen los protocolos oficiales, sino que elevan el riesgo de lesiones graves o muerte.
En Massachusetts, un padre de familia fue sometido por agentes federales que presionaron los dedos contra las arterias de su cuello mientras intentaban separar a su esposa y a su hija pequeña. De acuerdo con el reporte, el hombre perdió momentáneamente el conocimiento.
En California, otro video muestra a un agente con la rodilla apoyada sobre el cuello de una mujer esposada, quien aparenta desvanecerse mientras permanece inmovilizada en el suelo. En ambos casos, los registros audiovisuales contradicen las versiones oficiales que describen detenciones “controladas” y sin uso excesivo de la fuerza.
La investigación incluye testimonios de exagentes federales que cuestionan abiertamente estas prácticas. Eric Balliet, exagente de ICE y de la Patrulla Fronteriza, fue tajante: “No recuerdo haber puesto a nadie en una llave de estrangulamiento. Punto”.
Gil Kerlikowske, excomisionado del Departamento de Aduana y Protección Fronteriza, coincidió en que los videos revelan una desviación preocupante del entrenamiento profesional. “Llevan uniformes con la palabra ‘policía’, pero no actúan como policías profesionales”, declaró.
Ambos exfuncionarios señalaron que, tras la muerte de George Floyd en 2020, numerosas agencias policiales en Estados Unidos prohibieron explícitamente este tipo de técnicas debido a su peligrosidad. Sin embargo, los videos analizados muestran que agentes federales continúan utilizándolas.

LA RESPUESTA OFICIAL DEL GOBIERNO FEDERAL
Voceros del Departamento de Seguridad Nacional defendieron el actuar de los agentes y aseguraron que “siguen la política de utilizar la menor fuerza necesaria para efectuar arrestos” y que sus operaciones buscan “proteger a las comunidades”.
No obstante, ProPublica subraya que el gobierno federal no publica estadísticas claras sobre cuántas veces se han empleado llaves de estrangulamiento ni cuántos agentes han sido sancionados por ello. Esa falta de información, advierten expertos legales, dificulta cualquier mecanismo real de rendición de cuentas.
IMPACTO EN COMUNIDADES LATINAS
Uno de los hallazgos más sensibles de la investigación es que las personas afectadas no son únicamente migrantes indocumentados, sino también ciudadanos estadounidenses, como ocurrió en Houston. Organizaciones comunitarias señalaron que estos operativos han incrementado el miedo entre familias latinas, incluso aquellas con estatus migratorio regular.
“Cuando un menor ciudadano termina sin aire en el suelo, el mensaje es que nadie está a salvo de un error o de un exceso”, resumió un defensor de derechos civiles citado en el reportaje.
Para expertos consultados por ProPublica, la ausencia de supervisión externa y de datos públicos permite que estas prácticas se repitan sin consecuencias visibles.
Mientras tanto, para Arnoldo y su familia en Houston, el episodio dejó una huella duradera.
“Pensé que no iba a salir de ahí”, dijo el joven.
Con información de ProPublica

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