El magnbate Elon Musk puso en las calles de Austin, Texas, decenas de Cybercabs autónomos sin volante ni pedal de freno, en una apuesta a que los estadounidenses superen el temor de viajar en vehículos sobre los que no tienen ningún control y decidan subirse.
El lanzamiento de estos Tesla de color dorado, que no permiten a los pasajeros tomar el control en caso de emergencia, ocurre mientras la compañía se prepara para llevar el servicio a otras ciudades.
“Sin volante, sin pedales”, anticipó Tesla en X antes del lanzamiento. Musk publicó después una imagen de un enorme Cybercab flotando sobre el horizonte de Austin y más tarde escribió: “Una tormenta de Cybercabs”.
No está claro qué tan pronto pretende Musk ampliar el servicio de Cybercab, pero necesita avanzar con rapidez.
Tesla está por detrás de Waymo, líder en taxis autónomos, tanto en cantidad de vehículos desplegados como en viajes realizados. Para reducir esa diferencia, la empresa deberá demostrar que su sistema, basado únicamente en cámaras, puede circular de forma segura por las calles y evitar a los peatones. Waymo y otro competidor, Zoox, de Amazon, complementan las cámaras con radares y una tecnología láser conocida como lidar.
Incluso si la tecnología funciona bien, todavía queda otro desafío: convencer a los consumidores.
Una encuesta del Pew Research Center realizada en febrero encontró que siete de cada 10 adultos en Estados Unidos se sentían “poco” o “nada” cómodos ante la posibilidad de viajar en un automóvil sin conductor.
Austin cuenta desde junio del año pasado con un servicio de “robotaxis” de Tesla, pero esos vehículos sí tienen volante y pedal de freno. El servicio, que desde entonces se amplió a otras cinco ciudades de Texas y Florida, comenzó transportando pasajeros con conductores de seguridad a bordo, preparados para tomar el control en caso de problemas.
Tesla tiene más de 200 robotaxis que operan “sin supervisión” en esas ciudades, es decir, sin conductores de seguridad a bordo, según el sitio de seguimiento RobotaxiTracker. Waymo cuenta con más de 4,000 vehículos de ese tipo en 14 ciudades.
En la encuesta de Pew, 16% de los adultos estadounidenses dijo que se sentiría “algo” cómodo viajando en un automóvil sin conductor, mientras que 7% respondió que se sentiría “muy” o “extremadamente” cómodo.
Otra encuesta de Gallup, realizada en 2025, encontró que el escepticismo sobre la seguridad de los vehículos sin conductor había aumentado en comparación con años anteriores. Una mayor proporción de estadounidenses consideró que los vehículos conducidos en su totalidad o en su mayor parte por personas eran la opción más segura que en una encuesta realizada en 2018.

Tampoco está claro si Musk es la persona indicada para persuadir al público de subir a vehículos que carecen de controles para un conductor.
Otra encuesta de Pew realizada en enero encontró que casi seis de cada 10 adultos estadounidenses tenían una opinión “muy” o “mayormente” desfavorable de él.
Sin embargo, los reguladores en Estados Unidos y otros países han dejado claro que la compañía todavía debe demostrar la seguridad de su tecnología.
BAJO INVESTIGACIÓN
Tesla no ha recibido autorización para que los conductores utilicen siquiera su software de conducción parcialmente autónoma en la mayoría de los países de la Unión Europea. En Estados Unidos, donde el programa sí se ha descargado y utilizado, los reguladores han abierto varias investigaciones sobre su seguridad.
Una de las investigaciones examina la posible participación del software en varios accidentes de Tesla ocurridos bajo condiciones de niebla, reflejos intensos del sol y otras situaciones de baja visibilidad, incluido un choque en el que murió un peatón.

Otra investigación analiza decenas de incidentes en los que vehículos Tesla que utilizaban el software de conducción parcialmente autónoma se pasaron semáforos en rojo o circularon por el lado equivocado de la vía. En algunos casos chocaron contra otros vehículos y causaron lesiones.
Una tercera investigación busca determinar por qué Tesla aparentemente incumplió los requisitos regulatorios al no informar algunos accidentes dentro de los plazos establecidos.

