EcoMadres: el poder colectivo de las madres latinas contra la contaminación y el cambio climático en Estados Unidos
EcoMadres empodera a las familias con información práctica sobre sus derechos ambientales y les enseña a reconocer los riesgos en sus comunidades para que puedan tomar acción, mediante campañas, cafecitos y eventos locales.

Cuando Liz Hurtado habla del trabajo que lidera desde Moms Clean Air Force, su tono mezcla urgencia y esperanza. Como directora del programa EcoMadres, una red nacional de madres y activistas latinas que luchan por comunidades más seguras y un aire más limpio en Estados Unidos, resume su propósito en una frase: “Somos una comunidad de mamás latinas unidas para proteger el mundo en el que están creciendo nuestros hijos.”
“Vimos la necesidad de tener más voces latinas en el movimiento por la justicia ambiental y climática (…) queremos asegurarnos de que nuestras voces estén sobre la mesa donde se toman decisiones”, resalta Hurtado.
EcoMadres nació en 2018 dentro de Moms Clean Air Force, una organización conformada por miles de madres, padres y cuidadores que se articulan como sociedad civil para impulsar políticas públicas que permitan proteger la salud infantil y demás población vulnerable frente a la contaminación del aire y los efectos del cambio climático.
Hurtado puntualiza que muchas madres latinas tienden a vivir cerca de fuentes de contaminación y en vecindarios difíciles, conocidos como “islas de calor urbano”, donde el calor extremo sigue aumentando, lo que empeora la contaminación del aire y afecta enormemente a las madres en general.
Desde su creación, la red ha crecido hasta tener capítulos activos en Florida, Colorado, Arizona, Iowa y Nevada. “Las madres latinas crecimos con un fuerte sentido de responsabilidad —dice Liz—. Y cuando nos convertimos en madres, asumimos esa responsabilidad de garantizar que nuestros hijos crezcan en un mundo sano y seguro”.

LAS COMUNIDADES MÁS AFECTADAS
Para muchas familias latinas en Estados Unidos, ese objetivo parece cada vez más difícil. Por razones históricas y estructurales, las comunidades hispanas tienden a vivir cerca de fuentes de contaminación, como industrias petroquímicas y zonas urbanas donde el calor extremo se intensifica cada año.
En 2024, Moms Clean Air Force y EcoMadres acompañaron a la congresista Nanette Díaz Barragán en la presentación de una resolución para proteger la salud materna e infantil latina frente al calor extremo y la contaminación del aire. La iniciativa reconoce que las mujeres latinas enfrentan mayores riesgos de complicaciones durante el embarazo por estas condiciones y promueve acciones preventivas y educación bilingüe en las comunidades.
“Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer es especialmente vulnerable, y lo mismo ocurre con los bebés”, advierte Hurtado. “Por eso, las madres están en la mejor posición para decir qué soluciones funcionarían para ellas. Cada comunidad es única, y las soluciones también deben serlo”.
Uno de los mayores desafíos, añade, proviene del crecimiento acelerado de la industria petroquímica y del plástico. “La vieja idea de reciclar como solución es, muchas veces, una forma de greenwashing — cuando una empresa aparenta ser sostenible para mejorar su imagen sin realizar acciones ambientales reales—”, explica. “Ahora están quemando plásticos bajo el nombre de reciclaje avanzado. En lugar de contaminar el agua, ahora contaminan el aire.”
Las principales instalaciones petroquímicas en Estados Unidos se concentran en Texas y Luisiana, zonas donde viven numerosas comunidades latinas de bajos ingresos. “Eso significa que muchos niños crecen ya predestinados a respirar aire contaminado, a no poder salir afuera a jugar”, lamenta.
EDUCAR, CONECTAR Y EXIGIR CAMBIOS
Además de incidir en políticas públicas, EcoMadres busca empoderar a las familias con información práctica. A través de campañas digitales, cafecitos comunitarios y eventos locales, la organización enseña a las madres a reconocer los riesgos del aire contaminado y a participar en decisiones públicas.
Se trata de acercar a las comunidades conceptos clave como el metano, los fenómenos meteorológicos extremos, la energía limpia, los gases de efecto invernadero, la contaminación por carbono y la crisis climática, así como de explicar los efectos de la contaminación y quiénes son los grupos más vulnerables frente a estas emisiones y sus impactos.
“La mayoría de las personas no saben cómo empezar”, dice Hurtado. “Nuestro trabajo es hacerlo más fácil: firmar peticiones, asistir a audiencias públicas, compartir información accesible. Todos podemos actuar.”
La red también ha tenido un papel activo en la defensa de regulaciones ambientales. En 2024, EcoMadres apoyó una norma de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para reducir la polución industrial. Sin embargo, en 2025, muchas de esas protecciones están siendo revertidas. “Es un momento crítico”, advierte Liz. “Necesitamos que las madres compartan sus historias y que los líderes locales las escuchen para entender la gravedad del problema.”

HISTORIAS QUE IMPULSAN EL CAMBIO
Hurtado recuerda el caso de una integrante de la red en Ohio que grabó la polución proveniente de una planta cercana a un vecindario. “En cuestión de minutos se sintió mareada y con dificultad para respirar. Imagina lo que significa eso para las familias que viven ahí todos los días.”
Esa denuncia derivó en mayor vigilancia por parte de las autoridades locales y una cobertura mediática más amplia. “Las madres no se detuvieron”, afirma. “Sabemos que nuestras voces son poderosas, especialmente cuando trabajamos juntas.”
En 2024, EcoMadres fortaleció su labor en distintos estados, como Arizona, Florida, Colorado, Iowa y Nevada. Desde promover autobuses escolares eléctricos y transiciones justas hacia la energía limpia, hasta visibilizar el impacto del gas y el carbón en la salud, sus organizadoras trabajaron para que las comunidades comprendan los riesgos ambientales locales y participen en las decisiones públicas.
Ese mismo año, la organización celebró su primera cumbre nacional en Phoenix, Arizona, uniendo a madres, líderes comunitarios y legisladores para abordar los efectos del calor extremo y la contaminación del aire en la salud materna e infantil latina.
Además, EcoMadres amplificó su voz en espacios nacionales como la Casa Blanca y el Congreso Hispano, subrayando el papel clave de los latinos en la economía verde y la justicia climática. También impulsó conversaciones sobre salud mental, crianza y resiliencia frente a la crisis climática, y fue reconocida entre los “20 latinos más poderosos en la lucha contra el cambio climático” por su liderazgo en la defensa del aire limpio y el bienestar de las familias.
MADRES EN TEXAS
En Texas, donde la contaminación petroquímica y la producción de petróleo y gas amenazan la salud de las comunidades latinas, la organización EcoMadres ha trabajado activamente para exigir aire más limpio y mayor justicia ambiental.
En 2023, la organizadora Erandi Treviño conversó con Climate Power En Acción sobre los riesgos de la contaminación plástica y petroquímica, y participó en audiencias públicas de la U.S. Environmental Protection Agency (EPA) para pedir estándares federales más estrictos contra las emisiones tóxicas de la industria química.
Treviño también testificó ante la EPA para respaldar regulaciones más fuertes sobre el metano y celebró, junto a otras madres texanas, la aprobación de las nuevas normas sobre camiones de carga pesada, que reducirán la contaminación por óxidos de nitrógeno.
Además, EcoMadres Texas impulsó audiencias ciudadanas para exigir la reforma de la Texas Commission on Environmental Quality (TCEQ), buscando que proteja mejor el aire, el agua y el suelo del estado.
Aunque Texas lidera la producción de energía eólica, también encabeza las emisiones estatales de dióxido de carbono: en 2023 emitió aproximadamente 669.9 millones de toneladas métricas de CO₂, lo que representa cerca del 14 % del total nacional de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Además, en 2021, su inventario estatal estimó unas 873 millones de toneladas métricas de contaminación climática generadas en ese año. Esta realidad refuerza el trabajo de EcoMadres para visibilizar los riesgos de vivir cerca de refinerías, plantas petroquímicas y fuentes intensivas de emisiones, y para promover una transición justa hacia fuentes de energía más limpias y seguras para las familias.
Para Liz Hurtado, el motor de EcoMadres es el amor. “Las madres lideramos con amor y persistencia”, dice. “Convertimos problemas personales en el poder colectivo. Como latinos hemos enfrentado injusticias por generaciones, pero estamos en una posición de fuerza. Somos americanos, somos latinos, y hay poder cuando nos unimos.”
Actualmente, la organización prepara la apertura de un nuevo capítulo en California y espera regresar pronto a Texas. Su objetivo: seguir multiplicando redes de esperanza, educación y acción comunitaria frente a la crisis climática.

