Un secreto a voces: maltrato, agresiones, abuso sexual y trato discriminatorio

«Nos llamaban hijos de puta, perros, parásitos, basura». Las declaraciones de inmigrantes víctimas de abuso recopilados en cinco años.

La semana pasada, publicamos los dos primeros casos de un informe difundido por la organización Human Rights Watch (HRW) sobre decenas de denuncias de maltrato y abuso físico a inmigrantes detenidos por parte de funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Estas son las transcripciones traducidas al español de documentos obtenidos a través de la ley de acceso a la información pública por parte de esa organización.

TERCER CASO

El informe de un agente de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR, en inglés), con fecha 29 de agosto de 2019, señala que, durante una entrevista con un inmigrante detenido en Houston, pudo obtener detalles de una posible falta de conducta por parte de varios oficiales encargados del sector de deportaciones.

—¿Hay algo que no me haya dicho que crea importante que yo sepa?

—Sí, algo que me pasó a mí en el centro de detención. Fui torturado por agentes de inmigración. Me llamaron y me trajeron aquí donde estoy ahora mismo y me llevaron a la hielera. Quería que firmara unos documentos y mi abogado me dijo que no lo hiciera. Entonces, unos agentes insistieron que firmara y pusiera mis huellas y les dije que no y me pusieron en una celda solo, lejos de los demás detenidos. Me lanzaron sobre una banca y, de allí, me tiraron al piso y uno de ellos puso su rodilla en mi cabeza y otro me pegó con sus nudillos y me dejó unas marcas detrás de la oreja mientras que otro intentó ahogarme con sus manos. Lo siento, estoy muy nervioso, porque acaban de pasar por acá, los vi y me da miedo.

(Foto: Andrew Lichtenstein y Corbis vía Getty Images)

—¿Cómo era que el agente quería ahogarte con sus manos?

—Me sofocaba al cubrir mi nariz y boca.

—¿Sigue viendo a los agentes que le lastimaron en el centro de detención donde está ahora mismo?

—Sí.

—¿Sabe sus nombres?

—No.

—¿Cuántos agentes eran?

—Tres.

—¿En qué centro de detención se encuentran ellos?

—En el Centro de Procesamiento de Houston.

—¿Le han lastimado nuevamente o amenazado?

—No, solo esa vez, porque les dije que no iba a firmar los documentos en inglés.

CUARTO CASO

En el informe, se advierte que el entrevistado asegura haber recibido malos tratos en el centro de detención de Florence (Arizona). Un hombre vestido de uniforme negro, que asiste a los agentes de la Patrulla Fronteriza, le apuntó con una pistola en la cabeza y le dijo “o te callas o te mato”.

QUINTO CASO

“El solicitante de asilo indica que recibió maltratos por parte de agentes de la Patrulla Fronteriza en Laredo (Texas) entre el 2 al 10 de marzo de 2019. Dice que los agentes retenían sus raciones de comida a él y a otros detenidos como práctica coercitiva para que firmen unos documentos escritos en inglés sin explicación alguna”, señala el informe de un agente de ORR. Se indica, además, que el detenido fue interrogado y procesado por un agente de la Patrulla Fronteriza que le prohibió el ingreso a los Estados Unidos. Eso ocurrió el 6 de marzo de 2019.

—Cuando fue llevado bajo custodia por primera vez por agentes del gobierno de los Estados Unidos, ¿recuerda si le formularon preguntas sobre quién era usted y por qué había llegado a este país?

—No me preguntaron nada.

—Tenemos registros de cuando fue arrestado la primera vez y dice que le preguntaron por qué vino a los EE. UU. y respondió que venía a buscar trabajo y que no tenía miedo de regresar al Ecuador.

—No, no me preguntaron nada. Me dejaron en la hielera por ocho días.

—Su firma aparece en los documentos y muestra que usted dijo que no temía regresar al Ecuador y que vino a buscar trabajo en EE. UU. ¿Por qué entonces firmó esos papeles si nunca dio esas declaraciones?

—Porque estaba confundido. Me dijeron que firmara si quería comer.

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—¿Se negaron a darle comida hasta que usted firmara?

—Sí, eso creo, porque me tuvieron detenido por ocho días. Éramos 50 personas en un espacio pequeño. Solo nos daban comida por las mañanas; por las noches, solo un burrito.

—Le estoy preguntado específicamente sobre los documentos que firmó. ¿Los agentes se rehusaron a darle comida hasta que firmara esos papeles?

—Eso creo, porque no me dejaron irme antes.

—¿Qué le decían?

—Solo me llamaban por mi nombre y salía y me pedían que firmara aquí para que pueda comer y darme un baño.

—¿Le explicaron qué estaba firmando?

—No, solo me dieron un papel que estaba todo en inglés y yo no sé inglés.

—Estoy tratando de entender. ¿Le pidieron solamente que firme los documentos sin darle explicación alguna o cree que le amenazaban con no darle los alimentos hasta que firmara?

—No sabía nada de nada, solo me dijeron que firmara y que agarre comida.

—¿Sintió que en algún momento se sentía amenazado?

—Sí. No sé de qué otra manera lo llamaría.

—¿Por qué no les pidió que le explicaran lo que estaba firmando?

—Lo que pasó es que en ese momento no me importaba ya nada. Solo quería comer y darme una ducha.

—¿En algún momento, antes de eso, le preguntaron si quería comer y se lo negaron?

—Sí.

—¿De qué color eran sus uniformes?

—Verdes.

En los otros casos que reporta HWR en su informe, se encuentran denuncias de abuso físico y maltrato, además de arrestos arbitrarios y agresión sexual, como el de una menor por parte de un guardia en uno de los centros de detención.

Estas son frases tomadas de otros tres casos diferentes a los antes mencionados:

—El agente me dijo que si tenía sexo con él, me dejaría en libertad.

—Nos llamaban hijos de puta, perros, parásitos, basura.

—Dijeron que como mi hijo era ciudadano estadounidense, me lo quitarían.

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